“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


Monday, 22 December 2014

Blankets



Con un cocuyo en la mano
y un gran tabaco en la boca,
un indio desde una roca
contempla el cielo cubano.
La noche, el monte y el llano
con su negro manto viste,
del viento al ligero embiste
tiemblan del monte las brumas
y susurran las yagrumas
mientras él suspira triste.

Mi papá solía declamar esos versos de El Cucalambé. Recuerdo que no solía pasar de la segunda estrofa y es comprensible, porque es un poema largo y enrevesado como un instestino, pero tampoco importaba. Lo mejor de escuchárselo era que la mención de Hatuey soltaba a mi abuela en historias de mambises sobre la Luz de Yara, un resplandor verdoso que vaga por los campos de la región, saliendo al paso de los viajeros. 

Según ella, la luminiscencia no era, ni mucho menos, fosforecencia emanando de los huesos de los muchos animales enterrados en esos potreros durante cinco siglos, e incluso de los restos de los mambises muertos en combate, como afirmaba mi padre, pragmático y burlón, sino el alma en pena de Yara, la amante de Hatuey, que se abrazó a él justo antes de que la pira ardiera. De su cuerpo en llamas, contaba mi abuela, salió la luz verde, melancólica y persistente, que aún asusta a los pobres yarenses.  
Desde entonces, siempre que paso por Yara durante la noche espío el horizonte, con la esperanza de ver a la pobre india enamorada. 

No sé si alguna vez mi familia sabrá lo mucho que agradezco haber crecido escuchando leyendas como ésta. Sé que afuera es Navidad y yo estoy muy lejos, pero para cada amanecer helado tengo una historia que tejerle a mi manta, y cuando llega la noche ya no tengo frío.

Saturday, 20 December 2014

Lagrimillas

He esperado treinta y seis años por la razón definitiva que me hiciera lamentar ser carnívora. Hela aquí.




Thursday, 18 December 2014

En los dientes, la mañana, y la noche en el pellejo

El iluminojodedor que le enseñó a Obama a decir "¡No es fácil!" tendría que insinuarle lo fantástico que sería inaugurar en Cuba, con sucursal en Miami, una embotelladora de Palmacristi, porque con el empacho que los discursos de ayer han provocado a uno y otro lado del mar, se hace realmente necesario.

All I want for Christmas...

es necesitar cada vez menos; reencontrar la sencillez o seguir siendo capaz de crearla a mi paso, y que me dure, y que no la devore el tiempo, como pasa siempre con las cosas simples. Y me  da igual si es en Misvær, o en Manzanillo, o allá, en Michigan, siempre que huela a mar y a flores de varía. Regresar a la inocencia.





Wednesday, 17 December 2014

Papá, oye

A la espera del parto de los montes o de las voces del enano de la feria, feliz además por la liberación del viejito, que cualquier jaula vacía es buena, y en honor del viejo Lázaro, Mariana descorcha y pide salud y misericordia: ojalá que no haya que lamentar chinos muertos por taponazos.
Ekua, papá, ekua.





Update: ahora mismo, en Miami, han de sobrar los que almuercen su propio hígado; mientras, en la islita y fuera de ella, otros celebramos al mulatísimo y a su luz larga. ¡Enhorabuena, carajo!


Otravida, otravez

“Ana Iris once asked me if I loved him and I told her about the lights in my old home in the capital, how they flickered and you never knew if they would go out or not. You put down your things and you waited and couldn't do anything really until the lights decided. This, I told her, is how I feel.”

 Y hay un momento, tan temprano en la mañana que ni siquiera los cuervos han despertado a derechas, en que tienes en la boca el sabor abrasante del café de la sierra, y pegada a la piel la seda del kimono, y en el oído el ronroneo del radio y en la esquina de los ojos las estrellas de adviento en las ventanas del vecindario, suaves y blancas, y entre las piernas un gato cincuentón, y en las manos un puñado de historias cortas que te acarician las neuronas con el cinto, y piensas que momentos así tendrían que poder comprarse en el kiosko de la esquina, junto con un piropo del polaco y el diario de este día, hace cien años, pero no hace falta porque es gratis, completamente gratis, como un pinchazo o un grano o la luna, y es entonces que sonríes.


Tuesday, 16 December 2014

Nailed across the door of the bedrooms of my dreams


Well the day begins
You don't want to live
'Cause you can't believe
In the one you're with
'Cause you know her tricks
And you know her past
When she makes a face
You just have to laugh
And you feel like such a know-it-all
When you only want just a tiny girl
And you hope she'll sing.


So you turn around
Toward the tiny girls
Who have got no tricks
Who have got no past
Yea that's what you think
And you hope she'll sing...


La Remington vuela y canta, como una navaja contra una barba de acero. En sueños, hoy, te perseguirá el teclear: es el precio de besar a un hada.






Sunday, 14 December 2014

La razón que no vale

Según el diario, en Inglaterra acaba de ver la luz una ley que prohíbe a la industria del porno escenas que representen la sana costumbre del facesitting, so pena de multas asfixiantes, pun intended. Y por supuesto, más tardó la ley en aprobarse que la turba en reunirse frente al Parlamento para reclamar su derecho a ser sofocada cómo y cuando le de su realísima gana.

Estas son las noticias, y esto es el mundo, Mora. Ahora dime: a aquellos domingos de ignorancia dorada, de padrinos y arroz con pollo, de comedia silente y balances en el portal, de nardos y galán de noche, ¿por dónde se regresa?




Friday, 12 December 2014

Ven, misumisu...

Y ya no tengo aquellos ojitos de Santa Lucía que me colgaba mi abuela, pero si de amuletos se trata, un poeta y un gato negro que enfrenta al Diablo han de bastar.




Thursday, 11 December 2014

Hemingbird

Y una sabe desde la primer página que va a imitar a Hemingway  -lo sabe sin leerlo en el fondo de la taza o en el trazo de la mano; lo sabe como sabe que un amor se va a bolina cuando hay puntos suspensivos, o que a veces no se hace el camino solo, aunque se aparente; lo sabe porque sí, de la misma manera certera e inevitable en que las ratas saben que el barco hace agua; lo sabe y ya- pero lee, porque su papá le enseñó que un libro se lee hasta la última página, así como se vive la vida hasta el último día, aunque sólo sea para decir "qué mierda de libro" o "qué mierda de vida", al cerrar.

Lee y sabe que el escritor ha hecho un viaje de muchas horas, con sus pantalones  kaki y su camisa de mangas cortas, y que ha hecho un turismo oficial e inofensivo entre mulatas y tiburones, y que ha regresado ahíto de daiquiríes desangelados, con la naríz enrojecida por el sol negrero del trópicoy listo  como  nunca antes para crear, y que esa es la génesis de estas mujeres que no parecen putas pero lo son, aunque les falte edad y desgarro y canallada y literatura, y de estos bohemios cincuentones que beben tragos dulces en algún bar de Bergen, convencidos de ser personajes.

Y termina el libro, y anuncia que "qué mierda, por Dios..." y lo cierra, satisfecha de sí misma, triunfante casi, como el tipo que regresa a sus casa y agita frente a su mujer el diagnóstico fatal: "¿Ves? ¡Te dije que me estaba muriendo!"


Wednesday, 10 December 2014

Maguer que yo sea asaz de sufrido

The name of this song is Penguin in bondage, an' it's a song that deals with the possible variations on a basic theme which is...well, you understand what a basic theme is. And then the variations include manoeuvres that might be executed with the aid of  extra-terrestrial gratification and devices which might or might not be supplied in a local department store or perhaps a drugstore, but at very least in one of those fancy new shops that they advertise in the
back-pages of the free press.
This song suggests to the suggestible listener that the ordinary procedure that I am circumlocuting at this present time in order to get this text on television, is that if you wanna do something other than what you thought you were gonna do when you first took your clothes off and you just happened to have some devices around, then it's, it's not only okay to get into the
paraphernalia of it all but...hey!


Frank Zappa

Hay galimatías y galimatías, y esta es una de esas para coserlas en un bies del refajo, ese que sobresale cuando cruzas la pierna.




Tuesday, 9 December 2014

Nubes y engendros

Faltan, claro, la inteligencia viciosa de Dot y la candidez mortal de Beth; el rictus goloso de la boca y el tono de niña eterna, tijeras en el bolsillo y encrucijadas en las manos, tanto más sobrecogedor cuanto más cotidiano.






Cast members of Tod Browning’s Freaks (1932)
Simon Metz “Schlitzie”, Minnie Woolsey “Koo Koo the bird Girl”,Elizabeth Green, Olga Roderick, Daisy and Violet Hilton, Elvira and Jenny Lee Snow, Johnny Eck, Frances O’Connor, Harry and Daisy Earles, Josephine Joseph and Prince Randian.

Monday, 8 December 2014

Right out of my hand


—On a hot summer night, would you offer your throat to the wolf with the red roses? 
—Will he offer me his mouth? 
—Yes 
—Will he offer me his teeth? 
—Yes 
—Will he offer me his jaws? 
—Yes 
—Will he offer me his hunger? 
—Yes 
—Again. Will he offer me his hunger? 
—Yes 
—And will he starve without me? 
—Yes 
—And does he love me? 
—Yes 
—Yes 
—On a hot summer night, would you offer your throat to the wolf with the red roses? 
—Yes 
—I bet you say that to all the boys. 

Marvin Lee Aday

Saturday, 6 December 2014

Sábado aún

La leona, amarilla y escuálida, ruge al sol de mediodía. Un hombre joven se acerca y la observa a través de los barrotes. De repente, le apunta con su paraguas; el dedo simula un gatillazo y de los labios sale el disparo imaginario y letal: "¡pum!"

"Qué pena", le digo. "Si el mundo anduviera al derecho tu paraguas sería un rifle, y ella estaría suelta. ¿Cómo crees que te iría?"

Él me mira con gesto huraño pero no responde. Se aleja unos pasos, hacia donde lo espera una muchacha de piernas muy flacas que lleva un bebé en sus brazos.

"Esa parece yuma, pero no es yuma ná...", le dice él, y ella me mira de soslayo. Yo miro a la leona. La leona mira al mar.

Cuba, Julio de 2013



Tuesday, 2 December 2014

Tóxico

Polvo blanco. Una pistola. Un ligero olor a gasolina. Hay figuras moviéndose detrás de la ventana, temblando a la luz de las velas. Y yo aquí, con mi plan, en algún lugar de la ciudad. No lo creerías incluso si lo vieras pero igual te lo digo; puedes darme tu mano, tengo todo lo que necesitas y más.

Mi plan ha estado congelado pero ahora vibra, está vivo, a punto de estallar. No, no intentes disuadirme. Tengo una revolución en mi bolsa, si sólo logro arreglar un par de detalles.

Friday, 28 November 2014

De las simples cosas





November rain

Dos mujeres.

La una escribe una carta enumerando culpas, prepara la horca, y luego da la voz de alarma para que el mundo se desbarranque en carreras y llamadas y llantos y preguntas y acusaciones y cuentas del psicoanalista.

La otra va en silencio hasta la cocina, da vuelta a la llave y se va de la vida dejándole a las fauces del destino un niño de once años que ahora merodea por los jardines de la escuela, que no quiere estar solo pero tampoco acompañado, arrastrando la carriola que ya no le saca risas.

Y es que las personas son como las bombillas; algunas parpadean durante largo tiempo, desesperadas y desesperantes, reclamando atención, mientras que otras brillan hasta el último segundo y luego sencillamente se apagan. La oscuridad que dejan las segundas, es la verdadera.



Tuesday, 25 November 2014

des Grauens

Me llega el halo amoniacal de sus axilas antes que su voz y su mano pálida alargándose para estrechar la mía. Maldigo una vez más la circunstancia del agua por todas partes, el platanal con sus nocturnos roces y los feriados que alejan de mi al alemán orate cuando más lo necesito, y entro en el gabinete pensando en la resignación y sus anagramas.


Tecleo, tecleo, tecleo. Tecleo y murmullos, los de él por su naturaleza de sepulturero, los míos porque es para lo único que me alcanza la voz. Tecleo y una espátula. Tecleo y dos manos heladas a cada lado de mi garganta. Tecleo y un pinchazo en el dedo corazón. Tecleo y un "descúbrete, por favor", que no alude a sombrero alguno y que yo entiendo de a una, porque para algo llevo treinta y seis años en esto.


Fuera el sweater de lana. Fuera la camiseta con su risueña calavera. Fuera también la vergüenza, qué le vamos a hacer, cuando sus dedos de páramo sueltan el broche del sujetador para auscultar los pulmones y luego rozan los pechos a medio cubrir mientras escuchan el corazón. "Ya", dice, y yo alcanzo apenas a  balbucear "Ah, qué bien..." y a darme la vuelta para vestirme cuando siento los dedos otra vez en la espalda, abrochando el sostén y acomodando los tirantes, y el olor a amoniaco llenándome la nariz. Luego, más tecleo.


"Así debe sentirse la amante de Nosferatus", pienso, y con esa idea en la punta de la lengua escucho el diagnóstico, recibo la recta, doy las gracias y salgo a la calle blanquigris que sonríe rutilante de luces navideñas.


Yo sonrío a mi vez, pero no vuelvo la cabeza para ver si la pálida figura me observa desde alguna torre. Por si las moscas... y los murciélagos que las devoran.


Saturday, 22 November 2014

Amagos

Cuarta estación y sólo había alcanzado a leer treinta páginas. La lentitud, habría dicho él. ¿La suya o la del tren? Ambas, habría contestado él. Bueno, al menos ella no olía a fierro oxidado. Si, claro, al menos eso. Ella olía a agua destilada, a lluvia, a pájaros. Ah, los pájaros...


                                                          ***

El día anterior ella había encontrado en el balcón un gorrión con un ala lastimada. Buscó una manta y envolvió en ella el cuerpo pequeñito que casi desapareció entre los pliegues de la tela; lo puso en una cestita, alto sobre el estante para que el bandido del gato no lo descubriera.


No tenía con qué alimentarlo y salió al mercado a comprar semillas de girasol, que eran sus preferidas, porque pensó que al pajarillo también le gustarían. Le explicó a la tendera lo que pensaba hacer con ellas, y cuando la mujer le preguntó si dejaría al gorrión en libertad una vez que sanara respondió que si, que naturalmente, pero por dentro entristeció.


Cuando regresó a casa buscó la cesta y la encontró en su sitio. Estaba vacía, empero, y del gorrión sólo quedaba la marca apenas visible de su cuerpo y un tibio olor  a desamparo. Desesperó, pero el gato no se dignó a responder a sus acusaciones, y  en el teléfono su madre le habló con la voz calma y segura que se usa para consolar a los locos."Ya estás muy grande para platerismos"—dijo también.

                                                                   

                                                        ***

Quinta estación, aún treinta páginas. Al menos no era un cuervo, habría dicho él. Si, claro, al menos eso.

Thursday, 20 November 2014

Not for you

Y porque, como afirmaba el señor Nietzsche, que era tan sabio que acabó en el manicomio, la paradoja es el atajo para llegar a la verdad, en un momento dado aquella rubia que se echaba al coleto cerveza tras cerveza se volvió hacia mí y me enlazó por la cintura mientras cantaba a viva voz y yo, por estar sobria como una ostra, o concentrada en mirar al Eddie, o por puro instinto, le sonreí sin mirarla y le dí la vuelta, sin perder la ternura pero con firmeza para que regresara a su posición original, como la choza de Babá Yaga. Tres canciones más tarde la vi, bailando muy apretadita con otra pájara de la noche, mientras se besaban con los ojos cerrados.


"Not for you", cantaba el Eddie cuando rechacé sus arrumacos. Lo cual es bello e instructivo.



Wednesday, 19 November 2014

De la luna en el mar

Y entonces —y se disculpará el entonces, pero a veces no queda más remedio— entonces resulta que viene una de allí, que allí saltó y corrió y asustó a los gorriones y se rió a carcajadas o se entristeció hasta los huesos y se burló o se enamoró o le sacó el cuerpo a la garra del loco o se apresuró para ir a su encuentro, o que allí se quedó y sigue, que no es lo mismo pero es igual.




Sunday, 2 November 2014

Fieles y difuntos

"...que nos pasamos la vida bailando, que las noches se llenan ayes de amor y orgasmos salpicones, que nos sentamos en el malecón a darle la teta a la nostalgia que heredamos de la Colonia, que el mestizaje nos define y hace únicos, que se puede hacer dulce de sonrisas y que somos pobres, sí, pero de esa manera que sale bonita en las fotografías, cuando la realidad es que la novela brasileña es el denominador común, que hay que hacerlo bajito para que no se escuche en el otro cuarto y en el de más allá, que en el malecón no hay quien se siente hasta la puesta de sol, que nadie quiere ser negro, que nos reímos porque es más fácil comprar ron que leche y en cuanto al baile, mírate a ti..."

Mariana, deshuesando a Cuba.

Sunday, 19 October 2014

Yudas

"Los tópicos sociales." "Una alimentación sana y balanceada." "Contacto sexual." "Compañeros: en el marco de esta reunión..." "Los senos."

¿Existen concreteras de palabras? Y si existen, ¿quién las maneja? 

Monday, 13 October 2014

Retrato de familia

Con la llegada de la temporada ciclónica renace en Cuba el temor por los desastres que puedan venir, y yo recuerdo a mi abuelo. Contaba él  que su madre, una señora de temple que parió y crió  nueve hijos sin que le flaqueara el ánimo, tenía una relación muy directa y poco ortodoxa con la Potencia Divina. Iba por la casa contándole sus penas y glorias en voz alta, recriminandole los descalabros cotidianos y exigiendo reparaciones, y cuando sentía que se le había ido la mano ofrecía novenarios, como parche.

En aquellos tiempos todavía llovía en Cuba como Dios manda, y los ciclones eran de los que ya no vienen. Durante uno de ellos se hallaba mamá Fela hincada en la cocina, que era su altar, rezando la oración para conjurar las tormentas, cuando una ráfaga de viento se llevó por los aires una de las cazuelas que colgaban en el cobertizo. La oración, a saber, quedó recompuesta de una manera singular:

Aplaca, Señor, tu ira,
tu justicia y tu rigor,
(la olla se fué a la mierda)

¡Misericordia  Señor!

Desde entonces, ese es el conjuro que hacemos en la familia ante cualquier desastre climático. Hasta ahora nos ha ido bien, porque al final Dios no es mal tipo, lo que pasa es que Él también tiene su gente.


       
                                                  


Sunday, 12 October 2014

Formas de regresar a casa

Las abejas, el aliento helado, el dulce de naranjas, los pregones, el jabón basto, los totíes, los tractores, el musgo, las chimeneas, el sofrito, las baldosas, el melao, las almejas, las palmas reales, los charcos, el Old Spice, los crucifijos, las gardenias, los tibores, los almendros, los lápices, las máquinas de escribir, los piñones, el café, el bigote de Juanito, las pasas en ron, las temperas, los murciélagos, las persianas "Miami", las motocicletas con sidecar, los ingenios, los patines, el alcanfor, los caramelos de colores, el Benny, los palos de canela, las lámparas de luz fría, los bancos de mármol, las auras tiñosas, los carriles ferroviarios, el trigo, las camisetas blancas, el regaliz, los libros forrados, "¡Ay, coño!" dicho con énfasis en medio de un orgasmo o en medio de un apagón, los libros de cocina, los rosarios, los despertadores de plástico amarillento, los balances, los aguaceros, la tinta china, las lagartijas, los cuentos de Gorki, las ventanas enrejadas, la albahaca, los flamboyanes, los toneles y el mar.

Saturday, 27 September 2014

Nothingman


"Por supuesto, no es ropa de santo precisamente", dices, y la ves meterse en la camiseta, y notas cómo cobra vida de nuevo la calavera con su sombrero de copa y al mismo tiempo te das cuenta de que su sonrisa hueca no es la misma, de que te mira como reclamando algo, su cuerpo-dueño, el meneíto que sacudía el trago con que te esperaba y los muslos a medio cubrir y la melena invadiéndolo todo y la sonrisilla cuando llamaba tu madre y la manera tan suave de pedirte porquerías y el sonido de pedo mojado que hacía con la boca cuando decidía dejarte por imposible y su humor de sepulturero y los maullidos que traumatizaban a los murciélagos.

En algún lugar de la ciudad llueve, y ella lee. Le faltas, pero eso no lo sabes porque eres un imbécil. Y además eres desconfiado, porque aún cuando ella te ha dicho claramente que eres un imbécil, no lo quieres creer.

Saturday, 20 September 2014

Creature comforts

La voz de Frank Sinatra.
Los zapatos cómodos, las bragas mínimas.
Los libros de Hemingway, el vino tinto, los gatos mansos.
Un jabón que huele a tu papá.
Un balance.
Una buhardilla.
El olor del mar cuando entras a La Habana.
El trueno de las tres de la tarde.
Las risas de tus hermanos.
Las manos grandes.
El viento. Los sauces. El viento en los sauces.
Hacer el amor hasta que duela.
Una camisa de flanela.
Las medias de lana cruda.
Las cicatrices.
Un hijo que ya no tiene fiebre.
El olor a lavanda en la almohada.
Una canción que te gusta, en la radio.
Las películas francesas.
Las berenjenas.
Los recuerdos buenos que otros tienen de ti.
Mirarte al espejo y parecerte a tu mamá.
Tu ciudad, cuando cae la tarde.

Para todo lo demás, si tienes mala suerte, está MasterCard.


Monday, 15 September 2014

Strange little girl


There are a hundred things she has tried to chase away the things she won't remember and that she can't even let herself think about because that's when the birds scream and the worms crawl and somewhere in her mind it's always raining a slow and endless drizzle.

You will hear that she has left the country, that there was a gift she wanted you to have, but it is lost before it reaches you. Late one night the telephone will sing, and a voice that might be hers will say something that you cannot interpret before the connection crackles and is broken.

Several years later, from a taxi, you will see someone in a doorway who looks like her, but she will be gone by the time you persuade the driver to stop. You will never see her again.

Whenever it rains you think of her.

Neil Gaiman

Saturday, 6 September 2014

Rather your legs than your heart

—¿Dónde se esconden los Ernest?—, me ha preguntado ella, y yo me he encogido de copa y de hombros.

¿Dónde, en efecto? ¿Qué fue de aquella raza de hombres altos de manos como prados y pechos como almohadas? ¿De los hombres con que las niñas substituían a sus padres? ¿De los hombres que no golpeaban jamás después de haber sonado la campana? De los hombres que usaban camisetas blancas debajo de la camisa, tenían enemigos jurados desde el tercer grado, lucían dos o tres cicatrices inexplicadas en el cuerpo, no necesitaban abridores para las conservas, sabían silbar, podían leer en voz alta, arreglar una silla y hacer callar al perro y además cambiar el centro de gravedad de tu cuerpo al primer impacto. Esos hombres, ¿se extinguieron, como los dinosaurios? ¿Murieron achicharrados, pegados una bombilla que no resultó ser la luna? ¿O andan aún por los rincones, acurrucados contra las rendijas, buscando calor, amedrentados por la reinante tribu de princesos? 

No lo sé. Lo único que tengo claro es que se extrañan, que hay cosas que sólo una barba (visible o no) puede solucionar. Así pues, Ernestos honestos, come out, come out, wherever you are: aún quedan Leopoldinas por enterrar.



Thursday, 28 August 2014

Jazz me, please

Y es eso, exactamente, eso y no otra cosa es lo que ocurre si te levantas desnuda en la madrugada, justo cuando comienza a nevar, y te parece que has atravesado el ropero, o cuando usas medias de seda, ligeramente rosa, que insisten en no rodarse y que se adhieren a tus muslos como si hubieran nacido ahí, o cuando ves una colección de mariposas doradas y pardas, o cuando entras a una cocina verde con ventanas francesas, o cuando retoña la mejorana en el tiesto, o cuando tu melena se enrolla en un puño, o cuando suena Louis Armstrong y huele a miel y a manzanas, o cuando entras a una librería diminuta y atestada, o cuando te sientes valiente porque acabas de crecer veinte centímetros de tacón, o cuando a alguien que conoces le gusta mucho Chagall, o cuando tienes una constelación de lunares. Eso, y no otra cosa.

Tuesday, 17 June 2014

Devil and the deep blue sea behind me

Cuando era una niña (y nótese que no espero un "¿eras?" que me pase desapercibido primero y luego me haga sonreír, y nótese que me duele en la boca que así sea), me gustaban las caracolas. Podía pasarme horas mirando sus tenues tonos rosa y malva y tocando con los dedos su interior pulido, pero sobre todo escuchando el mar que les susurraba dentro. Me parecían objetos místicos, bellos, duros y delicados al mismo tiempo. Creo que quería ser una caracola, o al menos vivir dentro de una de ellas.

Ahora me siguen pareciendo bellas, y me las sigo poniendo al oído para escucharles el mar, pero ya he aprendido; lo hago con la misma sensación de tristeza con que uno mira las viejas casas que conoció de niño, en las que a lo mejor jugó y lloró y se sintió perdido o seguro, y que ahora están vacías. Si se presta atención aún se escuchan ecos de orgasmos o peleas, y pasos apresurados sobre losas ajedrezadas, pero al final son sólo eso, el esqueleto sonoro de lo que fue la vida. 

                                                                  ***
Afuera sigue siendo martes, y no lluevo.

Reincidencias sin lluvia


Wednesday, 4 June 2014

De los otros demonios

"Mientras tanto" dijo Abrenuncio, "tóquenle música, llenen la casa de flores, hagan cantar los pájaros, llévenla a  ver los atardeceres en el mar, denle todo lo que pueda hacerla feliz." Se despidió con un voleo del sombrero en el aire y la frase latina de rigor. Pero esta vez la tradujo en honor del marqués:"No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad".

O la lluvia, Gabo. Porque cuando una mujer despierta en mitad de la noche y descubre que afuera se está deshaciendo el mundo en un aguacero asesino de gorriones, y sólo puede tener conciencia de esto pues el resto es un amasijo de sábanas y pezones y pelo y páginas a medio estrujar entre muslos, y existe por y para esa lluvia y para nada más excepto quizás un gato lúdico que la mira muy fijo, no le queda a las penas más remedio que esperar a que salga el sol.

Tuesday, 27 May 2014

Mr. Sandman, bring me a dream

Algunos necesitan, para ser felices, un caldero rebosante de oro al final del arcoiris. A mí me basta con un vestido verde y una noche de Mayo olorosa a lilas, con las pelusas de diente de león sobre el pelo, con la sonrisa que aún me duele en la boca y con este hombre de pelo revuelto, barba salpimentada y ojos melancólicos que me suelta en maripositas doradas con su dicción perfecta y suave, su ironía risueña, su corazón y su solapa, sus anécdotas, su lengua de leer, hecha a mi medida, su modo tierno de contestar "You're very welcome", cuando le agradecí estos años de amor.

Tú eres mi caldero, Neil Gaiman, Morfeo, príncipe de los sueños y de las historias. Y eres el oro, y el arcoiris.



Thursday, 22 May 2014

John, I'm only dancing

—El tal Paul McCartney se está muriendo—ha dicho Mariana casualmente, mientras se ponía una copa. 
—No es cierto— he ripostado inmediatamente. Hemos leído la misma noticia, y no puedo creeer que esta infeliz tergiverse las cosas de manera tan descarada.—Ha cancelado un concierto porque está enfermo, pero enfermarse no es morirse. Es de muy mal corazón andar matando a un pobre así no más, por tener algo que decir, oye.
—Pero tú quieres que se muera porque lo odias.
—¿De dónde sacas eso, desgraciada?— he preguntado indignada, y ella se me ha quedado mirando como miran las madres a los hijos muy bobos.
—¿Qué hubo por fin de lo de la cicatriz rozando el Monte de Venus?—pregunta al fin, y es aquí que me llevo su copa y salgo a darme un baño de luna. Es demasiado Mayo aún para tanta lucidez, Juanito.

Tuesday, 13 May 2014

Un caballo llamado Tristeza

Es curioso ver cómo la vida avanza en círculos. Hace un siglo habían espectáculos que mostraban criaturas deformes y raras, para alborozo de la gente sádica y tristemente normal. Enanos, gigantes, hotentotes, albinos, raquíticos, gemelos, policéfalos, hisurtos, todo valía, porque todo vale cuando el corazón no alcanza.

También ahora hay fenómenos, y espectáculos para lucirlos, con la diferencia de que ya se ha perdido la sana costumbre de ser abiertamente malévolo y señalar con el dedo mientras se aguanta uno el estómago para que no estalle de risa. Ahora nos disfrazamos de altruistas antes de reirnos bajito, y aplaudimos y cantamos loas a estos tiempos políticamente correctos, civilizados, sexualmente equitativos, despiadados pero conscientes de serlo y trabajando en base a mejoras, en que una criatura con cuerpo de sílfide, nombre de peluquera de barrio y barba de pirata nos masturba el morbo. 

Lo próximo serán las ejecuciones públicas. Ejecuciones de reos bien alimentados y psiquícamente preparados para la muerte, claro, de esos que se van pataleando despacio, sin estertores audibles y sin ponerse feos, para no asustar a los niños.

Saturday, 3 May 2014

El mar perdiendo fe

Desde hace meses se me muere la gente que me esculpió la vida. Teresita, el Santi, Paco, el Gabo...y me falta uno en el dedo corazón para terminar una mano derecha de desgracias. Tengo miedo. 

Friday, 18 April 2014

Para Gabito, ya casi

Para la mortaja de hoy necesito:

un piano triste
andares de venada
un campo de amapolas
peces de oro
un amante antropófago
gardenias ardiendo
una cruz de ceniza
una garra de gavilan pollero
una hojarasca
un rastro de sangre en la nieve
un bailongo de negros
una cabellera que no conozca cizallas
un letrero que diga esta cuca es suya.

Pero no será  negra. Nos vamos  de punta en blanco, Gabo, como se van los ángeles y las sábanas, con el trueno de las cuatro, en el tren amarillo que va de Macondo a la eternidad.



Thursday, 17 April 2014

Jueves Santo

He estado repasando las cuatro leyes de la espiritualidad hindú, según  las cuales...

 La persona que llega es la persona correcta.
Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido. 
En cualquier momento que comience es el momento correcto.
Cuando algo termina, termina.

...y he vuelto a sentir el regocijo enorme de arrastrar este catolicismo obsoleto y contradictorio, que permite mortificarme y obsesionarme y martirizar mi carne y mi mente y  reincidir y meterme por los vericuetos de la culpa y salir arrastrando jirones de arcoiris.
La vida es demasiado corta para estar tan cuerdo.


Wednesday, 26 March 2014

Tiznado


Ella tiene ahora tiene seis años  y una fiebre que le ha tomado cariño. Su madre tiene que salir, y me llama para preguntar si puedo cuidarla hasta que regrese.

Las ojeras se le alegran cuando me ve llegar, y en menos de nada estamos las dos en el sofá, yo jugando con los dedos de sus pies y ella con mi melena, mientras le leo un libraco sobre la vida y obra de las princesas que tenía preparado. A los pocos minutos, sin embargo, interrumpe.

—Resulta que tengo un novio—, dice mirándome  a los ojos con sus dos aceitunas muy abiertas. Comprendo que el asunto es serio, y la miro fijo de vuelta.

—Cuéntamelo todo ahora mismo— le digo, y  ella se suelta en una llovizna primaveral salpicada de detalles sobre el chico, que se llama Andrés, va a su mismo kindergarden, es moreno, tiene una bicicleta verde y una boca que sabe a arándanos porque usa pomada, y además lleva trenzas.

—Lo de las trenzas no me acaba de convencer,— dice con una ceja enarcada.—Sólo las niñas han de llevar el pelo largo.

—En lo absoluto,—contesto muy rotunda—, los muchachos también pueden hacerlo. De hecho, cuando yo tenía tu edad me moría por los chicos con pelo largo. También más tarde, incluso.

 —¿En serio?

—Totalmente.

 —Y tú, ¿eres muy lista?

—Bueno, tengo mis días, sí.

—Hmm. Después de todo quizás no sea una mala idea tener un novio con pelo largo. Me pregunto dónde viviremos cuando nos casemos. Aquí no será, claro, porque en mi camita no cabe, pero quizás en casa de sus abuelos, que tienen una gran granja con animalecos. Él mismo es un poco ternero, creo.

La llegada de la madre interrumpe las confidencias, pero igual ya hemos terminado de arreglar la vida. El mundo ahora es más legible para ella y para mí, y mañana, cuando abra el kindergarden, lo será también para Andrés, el novio mugiente.

Thursday, 13 March 2014

Cuento de jueves

Era negro como la miseria, con unas manos amplias que no conocían más camino que el mango de la azada con que limpiaba los jardines y unos dientes enormes que a los que pertenecía por completo. Le decían Mafifa y se burlaban un poco, pero a él parecía tenerlo tan sin cuidado como el chirrido penitente de aquella carretilla oxidada de muchos siglos donde cargaba sus trastos.

Una mañana andaba desyerbando el patio de Elena, blanca y naranja, hija única de los Bonson, los que desenterraron las botijas llenas de oro. Al atardecer siguiente estaba limpiando los canteros de claveles de la entrada, observado por ella desde la mecedora, y al otro día atendía los galanes de noche que crecían debajo de las ventanas enrejadas. El jueves ya no estuvo.

Por mucho tiempo no lo vimos. La carretilla terminó de aherrumbrarse y se llenó de campanillas, y las señoras buscaron otros mocetones para mantener a raya sus malas hierbas. Un buen día, sin embargo, todo el que quiso pudo observar a un Mafifa, que ahora se llamaba Francisco, limpiecito y vestido con una guayabera de monograma bordado, paseándose despacio por el pueblo y sonriéndole a la vida desde una boca donde no quedaba siquiera un diente que empañara su dicha.

Thursday, 27 February 2014

Las canicas del Señor

Una vez soñé que Nuestro Señor era un chiquillo
con la camisa rota y raspones en las rodillas, 
jugando con bolas de cristal 
que rebotaban alegres contra las paredes del Universo.

Jugaba y era feliz, y era verano,
y el sol ponía destellos en el cristal.
Mil planetas tintineaban en su bolsillo,
porque en el bolsillo del Señor siempre hay lugar.

Los planetas rodaban y bailaban 
para alegrar su alma y su razón
Hasta que se distrajo de aquel juego
cuando una mariposa lo rozó.


¡Y es éste un día perfecto para cazar mariposas! 
Lo más bello de todo cuanto había creado.
Por el suelo quedaron los planetas, 
y se sientieron solos y olvidados.

Regresó luego, muy cansado, como cualquier chiquillo;
era ya tarde, y el juego terminaba.
Se arrodilló el Señor, y recogió sus bolas,
sin percatarse de que una le faltaba.


"¡El azul, el pequeñito, ése me falta!"
Buscó entre la hierba, bajo las piedras y en el mar.
"¡Con lo que brillaba al atardecer!"
Pero llegó la noche, y el planeta no apareció.
Era nuestra Tierra la que faltaba, y sobre el campo sólo quedaba la escarcha.
Nuestro Señor regresó a su casa muy mohíno, 
pero no puedo asegurar que haya llorado.

Los que hemos nacido en esa Tierra
y creemos que sin ella nada existe
habremos de soñar que el Señor buscará de nuevo mañana
y que nos encontrará, alguna vez...

Texto: Erik Bye 


Tuesday, 25 February 2014

Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.










 


De "Gente en el puente" 1986

Monday, 17 February 2014

Rouge

Me he mordido el labio inferior mientras dormía. Es algo que hago también  despierta, todo el tiempo, sin percatarme de ello y desde que era  un bebé, para perplejidad de mi madre, pero  sin hacerme daño  a no ser en circustancias especiales. Supongo que  debo haber estado muriéndome de rabia en el sueño. O de placer, pero no creo. De cualquier forma, el caso es que he despertado  con un punto negro de sangre coagulada en medio del labio roto, y de alguna manera eso me ha  dejado en paz: el punto final perfecto para una semana de ortigas.

Wednesday, 12 February 2014

Eres lo que en mí para siempre.

Ha muerto Santiago Feliú. Santiaguito. Santi. Mi Santi para ver llover, para cantar conmigo entre cazuelas en los atardeceres, para vencer las guerras con calma, para descongelar distancias. Mi Santi de luna y tiempo, mi Santi de melenas y cuerdas, mi Santi de calles que eran leones, mi Santi de vida dura pasando por las venas sin llevarse el amor, entre ternura y ciclones.

Qué temprano te cansas, vida, de tus ángeles...




Tuesday, 11 February 2014

Ángelus


Y ha sido una suerte haber encontrado éste abrigo.

De no ser así, me cambiaría de ropa constantemente, como antes, cuando me ponía zapatos nuevos por debajo de la mesa del café para que no supieran si había llegado allí con botas o sandalias; o cuando me metía al baño y cambiaba de pantalones para que nadie me viera vestir lo mismo toda la noche; o cuando llevaba tres o cuatro blusas a las fiestas, cada una más grande que la otra, por que no vieran el aleteo de mi pecho.

¡Una gran suerte, en verdad, encontrar éste abrigo!  Éste buen abrigo, que colgaba avergonzado de un gancho en aquella tienda, rebajado y estrujado y pisoteado por la prisa de los tacones y burlado por los ojos de los que van siempre a la moda. Éste abrigo bueno y mío, forrado de silencio y lleno de bolsillos en los que puedo perderme.


Monday, 10 February 2014

Golden state of love and trust

Y pasa que a veces hallo una cancioncilla, mojada y con ojitos tiernos, perdida entre muchas, un tanto neurótica y sin pedigree aparente, y me la llevo a  casa pensando que es por unos días, y cuando menos me lo espero  la encuentro metida en alguna de mis camisetas de dormir, con el gato entre las piernas y la intención de irse conmigo al asilo, a cambio de un par de gin tonics con pétalos de violetas. Esta es una de ellas.




You are the hole in my head
I am the pain in your neck
You are the lump in my throat
I am the aching in your heart


We are tangled
We are stolen
We are living where things are hidden


You are something in my eye
And I am the shiver down your spine
You are on the lick of my lips
I am on the tip of your tongue


We are tangled

We are stolen
We are buried up to our necks in sand

 

We are luck
We are fate
We are the feeling you get in the golden state
We are love
We are hate
We are the feeling I get when you walk away….
 

You are the dream in my nightmare
I am that falling sensation
You are my needles and pins 

I am your hangover morning
 

We are tangled
We are stolen
We are living where things are hidden...

Friday, 7 February 2014

La hora de las brujas

You won't find a girl/ in this damn world/ that will compare with me...



Blowing in the wind

 "She doesn't look like much, does she?"— Rukh asked. "But no hero can  stand before her, no god can wrestle her down, no magic can keep her out - or in, for she's no prisioner of ours. She walks among you, touching and taking. For Elli is Old Age."
Peter S. Beagle, "The Last Unicorn"


—Te estás haciendo mayor— me dice con una sonrisa, entre asombrada y complacida, mirando la taza de café humeante en mis manos.

Es cierto. No es sólo el café, no. Ahí están las vitaminas, las cremas humectantes, las decenas de tipos de pescado que como sin hacer ascos, la bolsa rellena de arroz calentito para mis pies -a falta de un cerdito-, las canas que insiste en crecer y multiplicarse, las pequitas que me van saliendo en los brazos, para recordarmelo. Ya no soy Fantito y se nota.

La vejéz no me preocupa. Sin embargo, me pregunto si me despertaré algún día y al mirar por la ventana me daré cuenta de que ya no soporto escuchar a Metallica, de que en realidad no vale la pena tratar de leer cuatro libros al mes porque de cualquier manera el tiempo no me va a alcanzar para saber todo lo que quiero saber, de que guardar florecitas secas en una caja de talco es un entretenimiento pueril como pocos y absolutamente inútil además. Me pregunto si el día llegará en que las babuchas árabes me parezcan ridículas y tire a la basura los collares de semillas que cuelgan en el baño.

Al mismo tiempo me veo claramente, encorvada pero perseverante, con mi ropa interior siempre al revés, recortando crucigramas de los periódicos de fin de semana, vituperando a gritos a los tontos televisivos que aspiran a ser millonarios sin saber quién era Leda, pretendiendo podar el jardín con unas tijeritas de cortar papel, alimentando a los erizos de otoño y queriendo, aún, construir casitas para que aniden los cuervos. Y me veo sobre todo sentada en una poltrona tapizada a la topa tolondra por mis muy  torpes dedos, enterneciéndome con el erizo de Norstein y brindándole Prosecco a mis gatos.

Aunque ya no crea en héroes.

Friday, 31 January 2014

Filosofía de viernes

"El amor es algo muy simple: dame la saliva, toma la saliva."

Manolo, el loco de mi pueblo.



Wednesday, 29 January 2014

Enamórate de una chica que lee

 Para Consuelina, que para eso me tiene a su disposición. :)

Enamórate de una chica que lee.  


 Enamórate de una chica que gasta su dinero en libros en lugar de ropa. Enamórate de una chica  que tiene problemas de espacio en su closet porque tiene demasiados libros. Enamórate de una chica que tiene una lista  de libros que quiere leer, y una tarjeta de préstamo en la biblioteca desde que tenía doce años.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que lee porque siempre tendrá un libro por empezar en su bolsa. Es aquella que mira arrobada los estantes de la librería, la que suelta un grito ahogado cuando encuentra por fin el libro que estaba buscando. ¿Ves aquella muchacha tan rara, olfateando las páginas de un libro en una tienda de segunda mano? Esa es la lectora. No pueden resistirse al olor de las páginas, especialmente si son amarillas.

Es la chica que lee mientras espera en la cafetería de la esquina. Si te fijas en su taza verás que la crema se le ha cuajado, porque ya está metida de lleno en el libro. Perdida en el mundo que el autor ha construido. Siéntate. Puede que te eche una mirada de reojo, pero a la mayoría de las chicas que leen no les gusta que las interrumpan.

Pregúntale si le gusta el libro. Cómprale otra taza de café.


Cuéntale lo que en realidad piensas de Murakami. Fíjate si pudo pasar del primer capítulo de "La Hermandad del Anillo". Sabe que si te dice que comprendió el "Ulises" de Joyce es sólo por sonarte inteligente. Pregúntale si adora a Alicia, o si le gustaria ser ella.

Es fácil enamorarse de una chica que lee. Regálale libros por su cumpleaños, para Navidades y por los aniversarios. Obséquiala con Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Déjale saber que  te das cuenta de que las palabras equivalen al amor. Comprende que ella conoce la diferencia entre los libros y la realidad pero, por dios, está tratando de que su vida se parezca un poquito a su libro preferido. Nunca te culpará por ello, es sólo que tiene que probar.

 Miéntele. Si comprende la sintaxis comprenderá también que necesitas mentir. Detrás de las palabras hay siempre otras cosas: motivaciones, valores, matices, diálogos. No será el fin del mundo.

Fállale. Porque una chica que lee sabe que un fallo conduce siempre al clímax. Porque una chica que lee comprende que todo termina alguna vez. Que siempre  pueden escribirse segundas partes. Que puedes comenzar una y otra y otra vez, y seguir siendo el héroe. Que en la vida es necesario tener un villano, o dos. 


¿Por qué habrías de sentirte intimidado por todo aquello que no eres? Una chica que lee entiende que la gente, como los personajes, se desarrolla. Excepto en las series de "Crepúsculo".

Si encuentras una chica que lee, manténla cerca. Si la ves a las dos de la madrugada, deshecha en sollozos y apretando contra su pecho un libro, prepárale una taza de té y abrázala. Puede que la pierdas por un par de horas, pero siempre regresará a ti. Y si habla de los personajes del libro como si fueran reales es porque, por un tiempo, siempre lo son.

 Pídele que se case contigo a bordo de un dirigible. O durante un concierto de rock. O como por casualidad, la próxima vez que se enferme. O por Skype.

Sonreirás tanto que te preguntarás cómo es que tu corazón no ha estallado y se ha desangrado en tu pecho aún. Escribirán la historia de sus vidas, y tendrán niños con nombres extraños y gustos más extraños aún. Ella le presentará a tus hijos a Aslan, y al Gato del Sombrero, quizás el mismo día. Y durante los inviernos de la vejez caminarán juntos, y ella recitará a Keats por entre su bufanda mientras tú te sacudes la nieve de las botas. 

Enamórate de una chica que lee porque te lo mereces. Mereces una chica que  te dé los más bellos colores imaginables. Si sólo puedes darle a cambio monotonía y promesas a medias, es mejor que la dejes sola, pero si quieres este mundo y los otros mundos más allá, enamórate de una chica que lee.

O, mejor aún, enamórate de una chica que escribe.

You should date a girl who reads.

Date a girl who reads. 

Date a girl who spends her money on books instead of clothes. She has problems with closet space because she has too many books. Date a girl who has a list of books she wants to read, who has had a library card since she was twelve.

Find a girl who reads. You’ll know that she does because she will always have an unread book in her bag. She’s the one lovingly looking over the shelves in the bookstore, the one who quietly cries out when she finds the book she wants. You see the weird chick sniffing the pages of an old book in a second hand book shop? That’s the reader. They can never resist smelling the pages, especially when they are yellow.

She’s the girl reading while waiting in that coffee shop down the street. If you take a peek at her mug, the non-dairy creamer is floating on top because she’s kind of engrossed already. Lost in a world of the author’s making. Sit down. She might give you a glare, as most girls who read do not like to be interrupted. Ask her if she likes the book.

Buy her another cup of coffee.
Let her know what you really think of Murakami. See if she got through the first chapter of Fellowship. Understand that if she says she understood James Joyce’s Ulysses she’s just saying that to sound intelligent. Ask her if she loves Alice or she would like to be Alice.

It’s easy to date a girl who reads. Give her books for her birthday, for Christmas and for anniversaries. Give her the gift of words, in poetry, in song. Give her Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Let her know that you understand that words are love. Understand that she knows the difference between books and reality but by god, she’s going to try to make her life a little like her favorite book. It will never be your fault if she does. She has to give it a shot somehow.

Lie to her. If she understands syntax, she will understand your need to lie. Behind words are other things: motivation, value, nuance, dialogue. It will not be the end of the world.

Fail her. Because a girl who reads knows that failure always leads up to the climax. Because girls who read understand that all things will come to end. That you can always write a sequel. That you can begin again and again and still be the hero. That life is meant to have a villain or two.

Why be frightened of everything that you are not? Girls who read understand that people, like characters, develop. Except in the Twilight series.
If you find a girl who reads, keep her close. When you find her up at 2 AM clutching a book to her chest and weeping, make her a cup of tea and hold her. You may lose her for a couple of hours but she will always come back to you. She’ll talk as if the characters in the book are real, because for a while, they always are.

You will propose on a hot air balloon. Or during a rock concert. Or very casually next time she’s sick. Over Skype.

You will smile so hard you will wonder why your heart hasn’t burst and bled out all over your chest yet. You will write the story of your lives, have kids with strange names and even stranger tastes. She will introduce your children to the Cat in the Hat and Aslan, maybe in the same day. You will walk the winters of your old age together and she will recite Keats under her breath while you shake the snow off your boots.

Date a girl who reads because you deserve it. You deserve a girl who can give you the most colorful life imaginable. If you can only give her monotony, and stale hours and half-baked proposals, then you’re better off alone. If you want the world and the worlds beyond it, date a girl who reads.

Or better yet, date a girl who writes.

Rosemarie Urquico

Tuesday, 28 January 2014

LIFE is life

El Bandido de la Luz Roja. Khrusjtsjov. Bobby Fisher. Hemingway. Whiskey. Selecciones del Reader's Digest. Y carros descapotables hechos con el sólo propósito de que el hombre de tu vida pasara el brazo sobre tus hombros mientras la brisa batía tu pelo. La gaveta de las LIFE, decía mi papá. La gaveta de la vida.

Afuera habían Sputniks y el sol del Caribe recalentaba el rencor verde olivo, pero yo vivía arriba, como la tentación, en una casa que había parado sus relojes en algún año de los cincuenta, decidida a protegerse contra la desidia. Si alguna grieta se abrió en ese muro fue para dejar entrar la luz de canciones como esta, increíblemente de la mano y en la voz de mi abuelo, y con eso Doris y Frank podían vivir.

A otros les parecerá anormal, pero para mí era el amor, y con esa noción y un guiño de Nitza creo que puedo hacer un martes.










Sunday, 26 January 2014

Fábula

Caminar y caminar
y caminar y caminar.
Pequeña, cansada,
con los pies dolientes.
Quiero el mar, ¿vienes conmigo?
—Shh.

¡Ven! El mar es enorme
y el mar es muy viejo
y algunas cosas flotan
mientras otras se hunden
y allá hay una isla
y aquí hay una ola
y ven con tus brazos
y ven con tus piernas
y ven, y ven, y ven.
—Shh.

Ahora hay un bosque.
Ramas y hojas y pequeños nidos,
todo en movimiento.
No tengas miedo; el bosque es el bosque
y el mar es el mar
y este es el camino.
¡Ven!
—Shh.

Y luego, salir
del bosque
de las sombras
de tus pies
de tu cabeza.
¡Ven!
—Shh.

Un nubarrón.
No tengas miedo; la lluvia es la lluvia
y la lluvia es risueña
y se seca muy rápido.
Es sólo una gota, ¿lo ves?
no hay peligro.
Gotas y gotas y gotas
y tú y yo.
—Shh.

Tú y yo
yo y tú
y los brazos y las piernas
y las espaldas y las caderas
y el mar y el camino.
¿Quieres una sonrisa?
—Shh.

Andar, tropezar, saltar, pisar
sobre y dentro y entre y por debajo.
Delante, detrás, uno y dos.
Frío y resbaladizo,
templado y húmedo:
el camino viene y se va.
Hay un muro
pero no una puerta
sino una escalera
y hay un sombrero para nosotros.
¡Ven!
—Shh.

Alto, muy alto,
y profundo, muy profundo.
¿Saltamos?
¿Estás seguro?
¿Te duele?
—Sí.

Mira. El mar.