“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


Sunday, 25 December 2016

Manduca Domini


Hace tres días, escuchando a Neil Gaiman hablar sobre su próximo libro sobre mitología nórdica, no pude contenerme.

—Podría estar escuchándote de aquí a la eternidad—, le dije.
—"Podría estar escuchándote de aquí a la eternidad."—, repitió él, como saboreando las palabras.Qué dulce.

Y es aquí, le he comentado a Mariana, que una mujer recobra la fe en el mejoramiento humano, porque si entre nosotros se mueven aún hombres como Neil, con esos ojos y ese pelo salpimentado y esas manos manchadas de tinta y esa fantasía que teje historia tras historia y esa voz que me dice a mí que soy dulce, es que hay esperanzas. 

Mimos de Dios, que premia a las puritanas con luz de entendimiento y amores de cola mullida que reinan sobre las palabras.




Wednesday, 14 December 2016

Sweetness restored

I'm leaving the table
I'm out of the game
I don't know the people
In your picture frame
If I ever loved you or no, no
It's a crying shame if I ever loved you
If I knew your name

You don't need a lawyer
I'm not making a claim
You don't need to surrender
I'm not taking aim
I don't need a lover, no, no
The wretched beast is tame
I don't need a lover
So blow out the flame

There's nobody missing
There is no reward
Little by little
We're cutting the cord
We're spending the treasure, oh, no, no
That love cannot afford
I know you can feel it
The sweetness restored

I don't need a reason
For what I became
I've got these excuses
They're tired and lame
I don't need a pardon, no, no, no, no, no
There's no one left to blame
I'm leaving the table
I'm out of the game

Mi necesidad de no escuchar nada ni a nadie más que a Lenny crece por horas. Va a ser un invierno largo, sin jueves cobardes.





Thursday, 8 December 2016

Bailemos, señor Conejo

—¡Defínete!— ha dicho la Maga, muerta de risa, después de contarme la última ridiculez del exilio cubano: una pelea entre Pancho Céspedes y un mulato conocido en su calle.

Y yo no suelo tomar partido a menudo pero en esta batalla no pienso quedarme en la cerca, por no ser murciélago y  porque la verdad es que sí me gusta Pancho, y lo escucho de vez en vez, cuando el vino y la nostalgia me ponen melosa. Escucho a Vicentico Valdés después de tragos, no digo yo a Pancho...


Monday, 5 December 2016

¡Casita, no ardas!


Hay libros de los que no se regresa. Hay libros que te instalan para siempre en el corazón un borboteo de lágrimas cuyo ruido sordo supera cualquier lluvia, sobre todo durante la noche, pero también en cualquier momento en que hagas silencio por dentro.

 No sé cuál imagen me hace sufrir más, si la de esa madre que observaba en silencio, sin una lágrima, cómo su casa era consumida por el fuego mientras sus tres hijitas gritaban desconsoladas: "¡Casita, no ardas, no ardas!", o la del niño que corrió a abrazar a la enfermera nazi porque su uniforme blanco era igual al de la madre muerta, sin saber que aquella mujer estaba allí para sacarle sangre a él y decenas de otros pequeños huérfanos, para transfundirla a los soldados alemanes heridos.

Sé que por cada capítulo me es más difícil reconciliarme con la naturaleza humana. Cualquier bestia nos supera, entonces y ahora, y quizás es ése el motivo de nuestra saña para con los animales: la envidia.






Sunday, 4 December 2016

Hasta tu altura

Como cada 4 de Diciembre, mi mundo amanece con olor a rosas rojas, incienso y congrí oriental; pocas cosas me alborotan la cubanía como las fiestas religiosas con que crecí. Hoy toca ron, tabaco y tambor para las caderas. ¡Maferefun, Changó!