“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


Thursday, 17 February 2011

Oda a la abundancia

Las tres únicas cosas más deseperantes que una mini-laptop son, a saber: una guagua Yutong, un hilo dental con costura doble y un Testigo de Jehová. El resto, agua bajo el puente.

                                                                                                                 
                                                                     Foto: P J Witkins

9 comments:

  1. Bueno, estaba contando las desgracias de éste mundo, las TRDs pertenecen al de Dante.

    ReplyDelete
  2. Y la gente que hace links cuando habla. UFFFF, eso me mata. Empiezan hablando de Mariana Grajales y terminan con Rosa Luxemburgo y nunca te diste cuenta como llegó ahí.

    ReplyDelete
  3. Y los que te tocan el brazo mientras hablan para asegurarse de que los escuchas. Requetecontraodio.

    ReplyDelete
  4. Los ultimos Testigos que espante fue invitandolos al sacrifio de un chivo para Chango....todavia andan corriendo y maldiciendome.

    y hablando como los locos...porque la proxima gordita que pongas no la pones afeitadita...esta parece rusa de Alamar.

    ReplyDelete
  5. Puede, pero al mismo tiempo parece libre, desinhibida, satisfecha con su cuerpo, sus pelos, sus grasas. Si todas hiciéramos lo mismo seríamos infinitamente más felices.

    ReplyDelete
  6. Eso! Habana...un chama dando mas gritos que las ambulancias de Calixto Garcia...ufff!

    ReplyDelete
  7. Asi es, de queridos amiguitos...

    ReplyDelete
  8. Bueno, puestos a quejarnos...los aeromozos gays. No sé cómo serán en gringolandia, pero a lso europeos dan ganas de mandarlos para un corte con una mocha Gallito y un pomito de limonada a ver si se afirman un poco, porque son casi etéreos.

    No soporto sus perfumones de vieja dominguera y sus aspavientos de señorita estreñida. No puedo con ellos, de verdad.

    Y ríase la gente.

    ReplyDelete

¡Habla, pueblo de Aura!