“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


Sunday, 8 August 2010

Retrato de familia

Con la llegada de la temporada ciclónica renace en Cuba el temor por los desastres que puedan venir, y yo recuerdo a mi abuelo.


Contaba él  que su madre, una señora de temple que parió y crió  nueve hijos sin que le flaqueara el ánimo, tenía una relación muy directa y poco ortodoxa con la Potencia Divina. Iba por la casa contándole sus penas y glorias en voz alta, recriminandole los descalabros cotidianos y exigiendo reparaciones, y cuando sentía que se le había ido la mano ofrecía novenarios, como parche.


En aquellos tiempos todavía llovía en Cuba como Dios manda, y los ciclones eran de los que ya no vienen. Durante uno de ellos se hallaba mamá Fela hincada en la cocina, que era su altar, rezando la oración para conjurar las tormentas, cuando una ráfaga de viento tiró una de las cazuelas que colgaban en el cobertizo. La oración, a saber, quedó recompuesta de una manera singular:


Aplaca, Señor, tu ira,
tu justicia y tu rigor,
(la olla se fué a la mierda)
Misericordia  Señor!

Desde entonces, ese es el conjuro que hacemos en la familia ante cualquier desastre climático. Hasta ahora nos ha ido bien, porque al final Dios no es mal tipo, lo que pasa es que Él también tiene su gente.


       
                                                           Foto: Anónimo

2 comments:

  1. es que a la potencia divina hay que tratarla con rigor de conosseiur.
    muy jodedora que es la potencia divina de los cojones.
    chapó, muchacha.
    me encantó.

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  2. Más jodedora aún es la de los coños! Agradece a los santos que no tienes uno, que entonces sí que ibas a saber lo que es amor de mulata.

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¡Habla, pueblo de Aura!