“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”
E. Hemingway.
E. Hemingway.
"París era una fiesta"
Sunday, 27 February 2011
Four movies and no dinner
Cuatro películas para una noche de domingo. Almas sensibles y estómagos delicados abstenerse, por favor.
Saturday, 26 February 2011
Mocedades
Siempre he dicho que comparar mi infancia con la de mis hijos es un proceso fútil, porque más que dos países y culturas diferentes se trata de dos mundos aparte. Sin embargo, a veces me pregunto en cual de los dos era más fácil ser felíz, desde los ojos de un niño.
Mis hijos y sus amigos viven rodeados de los beneficios que conlleva ser ciudadano del primerísimo mundo. Tienen libreros llenos, juguetes variados, televisores, teléfonos, Xboxes, PSPs y DSs, todo moderno y complicado y además propio, porque la individualidad comienza desde la cuna. Se supone que sean capaces de compartir sus bienes, pero también que tengan conciencia de que los poseen de manera absoluta e indiscutible.
Los observo jugar, cuando se juntan, y a pesar de la abundancia no me parecen satisfechos. Creo que sienten la necesidad de saltar de un juego a otro, de un aparato a otro, de una canal de televisión a otro, buscando siempre un entretenimiento que sea más y mejor.
Y mirandolos, no puedo menos que pensar en mi generación, allá en la Islita, con nuestros triciclos heredados y heredables, los tableros de parchís remendados con cinta adhesiva, los juegos de yakis y palillos chinos, las cometas y el proyector con sus rollitos. Mi generación, que miraba la lucha denodada de Dobrynya Nikitsh contra la sierpe en el televisor Caribe en blanco y negro y reía con Ruí La Peste.
No sé si éramos más felices que estos niños arropados por el desarrollo. Creo que estábamos mejor dispuestos para serlo, eso sí, porque nos conformábamos con mucho menos y apreciábamos mejor lo que se nos daba.
El mar es abarcador y poderoso, el arroyo de la sierra corre libre.
Mis hijos y sus amigos viven rodeados de los beneficios que conlleva ser ciudadano del primerísimo mundo. Tienen libreros llenos, juguetes variados, televisores, teléfonos, Xboxes, PSPs y DSs, todo moderno y complicado y además propio, porque la individualidad comienza desde la cuna. Se supone que sean capaces de compartir sus bienes, pero también que tengan conciencia de que los poseen de manera absoluta e indiscutible.
Los observo jugar, cuando se juntan, y a pesar de la abundancia no me parecen satisfechos. Creo que sienten la necesidad de saltar de un juego a otro, de un aparato a otro, de una canal de televisión a otro, buscando siempre un entretenimiento que sea más y mejor.
Y mirandolos, no puedo menos que pensar en mi generación, allá en la Islita, con nuestros triciclos heredados y heredables, los tableros de parchís remendados con cinta adhesiva, los juegos de yakis y palillos chinos, las cometas y el proyector con sus rollitos. Mi generación, que miraba la lucha denodada de Dobrynya Nikitsh contra la sierpe en el televisor Caribe en blanco y negro y reía con Ruí La Peste.
No sé si éramos más felices que estos niños arropados por el desarrollo. Creo que estábamos mejor dispuestos para serlo, eso sí, porque nos conformábamos con mucho menos y apreciábamos mejor lo que se nos daba.
El mar es abarcador y poderoso, el arroyo de la sierra corre libre.
Friday, 25 February 2011
Desahogos
Hay cosas que duelen más.
Yo no soy de las que se levanta pensando en El Gran Dictador ni en su fin más próximo o lejano, porque el paso del tiempo es infalible y nadie ni nada puede resistírsele, por mucho que algunos, como Ozzymandias, se crean eternos.
Sin embargo, no puedo sacudirme esta nostalgia, este constante recordar, esta búsqueda incesante de las piezas del rompecabezas que fue la niñez. No logro reconciliarme con haber perdido el proyector, las revistas Misha, las librerías, los helados y las tardes en la biblioteca.
Otros lo culpan de crímenes mayores en número y atrocidad. Yo, egoísta, lo culpo de los abuelos siempre añorando sus bienes robados, de los padres envejeciendo lejos, de los amigos que cada vez son menos. Lo culpo de no dejarnos ser, allí donde pertenecíamos.
Maldito sea.
Yo no soy de las que se levanta pensando en El Gran Dictador ni en su fin más próximo o lejano, porque el paso del tiempo es infalible y nadie ni nada puede resistírsele, por mucho que algunos, como Ozzymandias, se crean eternos.
Sin embargo, no puedo sacudirme esta nostalgia, este constante recordar, esta búsqueda incesante de las piezas del rompecabezas que fue la niñez. No logro reconciliarme con haber perdido el proyector, las revistas Misha, las librerías, los helados y las tardes en la biblioteca.
Otros lo culpan de crímenes mayores en número y atrocidad. Yo, egoísta, lo culpo de los abuelos siempre añorando sus bienes robados, de los padres envejeciendo lejos, de los amigos que cada vez son menos. Lo culpo de no dejarnos ser, allí donde pertenecíamos.
Maldito sea.
Thursday, 24 February 2011
Mother Superior
Los hijos se van de vacaciones a una ciudad que huele a tulipanes, canales y putarracas y Mariana, sabiéndolos en manos de gente buena que los cuidará a la antigua, se lanza de cabeza a la decadencia.
Vino, bombones demasiado caros, sexo con audio, comidas a deshora, no escatima nada. Le falta alguna película inescrupulosa y oscura, de esas que tanto le gustan, pero piensa salir de cacería y regresar con el morral lleno. Jump the gun, sugar!
Mientras tanto, le saca la lengua al metro y medio de nieve que la rodea, riega los jazmineros y canturrea el versito de su bisabuela, que no se reproduce aquí completo porque por más que Mariana haya perdido la decencia temporalmente, ésta es una casa católica.
El espíritu Isaías
se arrastraba por el suelo
y se colgó de un ciruelo
por el hambre que tenía.
Ay, Don Tadeo! Ay, Don Angulo!
(Y aquí para. La censura)
Vino, bombones demasiado caros, sexo con audio, comidas a deshora, no escatima nada. Le falta alguna película inescrupulosa y oscura, de esas que tanto le gustan, pero piensa salir de cacería y regresar con el morral lleno. Jump the gun, sugar!
Mientras tanto, le saca la lengua al metro y medio de nieve que la rodea, riega los jazmineros y canturrea el versito de su bisabuela, que no se reproduce aquí completo porque por más que Mariana haya perdido la decencia temporalmente, ésta es una casa católica.
El espíritu Isaías
se arrastraba por el suelo
y se colgó de un ciruelo
por el hambre que tenía.
Ay, Don Tadeo! Ay, Don Angulo!
(Y aquí para. La censura)
Tuesday, 22 February 2011
32 y más pa'lante
Con paso resignado -reacomódese a gusto la palabra- que pretende ser ligero se adentra esa loca Mariana en la treintena.
Todavía le parece que hace sólo unos años de aquella muchachita quinceañera que deambula por el vídeo del Boris y no pierde la esperanza de que la vuelvan a llamar "flaca", pero al mismo tiempo está satisfecha con quien es porque ha aprendido que el tiempo es oro.
Ha comenzado el día con un panqué de zanahoria y el Testamento Ruso de Anna Politkovskaja, regalito de los suyos, y si la conozco bien lo terminará con Gun'N'Roses y una copa de vino talla XL, como manda el rey.
Y para que luego no diga, hoy cocino yo.
Postalita de parte de los suyos. Cabe alguna duda de que es ella en un cucurucho?
Todavía le parece que hace sólo unos años de aquella muchachita quinceañera que deambula por el vídeo del Boris y no pierde la esperanza de que la vuelvan a llamar "flaca", pero al mismo tiempo está satisfecha con quien es porque ha aprendido que el tiempo es oro.
Ha comenzado el día con un panqué de zanahoria y el Testamento Ruso de Anna Politkovskaja, regalito de los suyos, y si la conozco bien lo terminará con Gun'N'Roses y una copa de vino talla XL, como manda el rey.
Y para que luego no diga, hoy cocino yo.
Postalita de parte de los suyos. Cabe alguna duda de que es ella en un cucurucho?
Monday, 21 February 2011
Liboria
Hace un tiempo, leyendo el blog de una compatriota, me llamó la atención que la joven en cuestión se llamara cubano-alemana, a pesar de haber nacido en Cuba y haber vivido allí hasta la adultés, según tengo entendido.
Quiero aclarar de entrada que no me parece mal, cada cual puede ser o llamarse lo que le dé la reverecundísima, sino sencillamente peculiar, de la misma manera en que me parece peculiar que Beatríz Valdés, la inolvidable bella del Alhambra, la que nos hizo llorar por adelantado nuestra juventud perdida con aquello de "Ya se va, aquella edad..." aparezca en su ficha actoral como cubano-venezolana. Y pienso en el Bola, que no llegó a ser cubano-francés...
Que los hijos de los que dejamos la Islita, nacidos en otras tierras, sean llamados cubano-españoles, cubano-americanos, cubano-chilenos, cubano-noruegos en mi caso, me parece lógico. Pero los que nacimos allá, seremos alguna vez otra cosa que isleños, baratarios de pura cepa, por más que nos crezcan las patrias adoptivas?
Yo, por mi parte, quiero seguir siendo cubana y sólo cubana, así de simple. Y no me gusta el vino de plátano, pero me encanta el fufú con mojo, que no es lo mismo, pero es igual.
No es que haga falta decirlo, pero por si las moscas. Fabelo.
Quiero aclarar de entrada que no me parece mal, cada cual puede ser o llamarse lo que le dé la reverecundísima, sino sencillamente peculiar, de la misma manera en que me parece peculiar que Beatríz Valdés, la inolvidable bella del Alhambra, la que nos hizo llorar por adelantado nuestra juventud perdida con aquello de "Ya se va, aquella edad..." aparezca en su ficha actoral como cubano-venezolana. Y pienso en el Bola, que no llegó a ser cubano-francés...
Que los hijos de los que dejamos la Islita, nacidos en otras tierras, sean llamados cubano-españoles, cubano-americanos, cubano-chilenos, cubano-noruegos en mi caso, me parece lógico. Pero los que nacimos allá, seremos alguna vez otra cosa que isleños, baratarios de pura cepa, por más que nos crezcan las patrias adoptivas?
Yo, por mi parte, quiero seguir siendo cubana y sólo cubana, así de simple. Y no me gusta el vino de plátano, pero me encanta el fufú con mojo, que no es lo mismo, pero es igual.
No es que haga falta decirlo, pero por si las moscas. Fabelo.
Sunday, 20 February 2011
Idiot wind
En lo del Cacique están haciendo picadillo de una díz que coreógrafa con cara de travesti trasnochado, y no es para menos. Las barbaridades manan de la boca de esta mujer como aceite -reciclado- de un recipiente, y cuando uno cree que las ha dicho todas se saca otra de la manga.
Ya me imagino a Pacho Alonso con una escoba - o mejor, con una penca, que es lo que usan los barrenderos orientales- y bailando pilón, barriendo el rock de Cuba. Por eso nos poníamos camisetas que decían "Muchachitas, sin miseria!" y coreábamos "Qué rico, qué rico es!" a golpe de guitarra en los malecones de la Isla. Ríete sin pena, John Winston, que la ocasión lo merece.
Y a la zafra, claro, la gente no iba porque era obligatorio y si faltaban a un corte arriesgaban el trabajo sino porque Pacho Alonso, el músico más grande de Cuba, iba, y qué mayor honor para Liborio que saber que sudaba a mares en tan noble compañía, por remota que fuera.
Lo he dicho antes: es casi un crimen que el hablar mierda no esté sujeto a impuestos.
Foto: El Idiota, de Maxwell Parrish
Ya me imagino a Pacho Alonso con una escoba - o mejor, con una penca, que es lo que usan los barrenderos orientales- y bailando pilón, barriendo el rock de Cuba. Por eso nos poníamos camisetas que decían "Muchachitas, sin miseria!" y coreábamos "Qué rico, qué rico es!" a golpe de guitarra en los malecones de la Isla. Ríete sin pena, John Winston, que la ocasión lo merece.
Y a la zafra, claro, la gente no iba porque era obligatorio y si faltaban a un corte arriesgaban el trabajo sino porque Pacho Alonso, el músico más grande de Cuba, iba, y qué mayor honor para Liborio que saber que sudaba a mares en tan noble compañía, por remota que fuera.
Lo he dicho antes: es casi un crimen que el hablar mierda no esté sujeto a impuestos.
Foto: El Idiota, de Maxwell Parrish
Thursday, 17 February 2011
Oda a la abundancia
Las tres únicas cosas más deseperantes que una mini-laptop son, a saber: una guagua Yutong, un hilo dental con costura doble y un Testigo de Jehová. El resto, agua bajo el puente.
Foto: P J Witkins
Foto: P J Witkins
Wednesday, 16 February 2011
Libertarias?
En las últimas semanas me han hecho varias veces la pregunta del millón: para cuando Barataria? No es hora ya de que los isleños reclamen sus derechos y se rebelen contra quienes los oprimen? Si los egipcios y los tunecinos pueden, nosotros también podemos.
Yo sé que podemos. La pregunta es cómo lo haremos. La pregunta es si seremos capaces de dialogar, de escucharnos los unos a los otros, olvidarnos de la piedra y el palo y comenzar de nuevo. La pregunta es si hemos aprendido de los errores.
Hace algún tiempo, discutiendo el asunto entre cubanos exiliados y residentes en el extranjero -y sí, existe una diferencia, aunque muchos pretendan ignorarla-, dije que no quiero para mi país una noche de cuchillos largos. Una mujer de mi generación, abogada en Miami, me contestó que no sería de cuchillos sino de muchas sogas. De modo que, si depende de gente como ella, la respuesta es no.
Faltaría contar los miembros de mi partido y los del suyo, pero algo me dice que es pelea de león contra mono amarrado, y que los monos los pongo yo. Ojalá el tiempo no me de jamás la razón.
La única libertad que no enroncha en Barataria.
Yo sé que podemos. La pregunta es cómo lo haremos. La pregunta es si seremos capaces de dialogar, de escucharnos los unos a los otros, olvidarnos de la piedra y el palo y comenzar de nuevo. La pregunta es si hemos aprendido de los errores.
Hace algún tiempo, discutiendo el asunto entre cubanos exiliados y residentes en el extranjero -y sí, existe una diferencia, aunque muchos pretendan ignorarla-, dije que no quiero para mi país una noche de cuchillos largos. Una mujer de mi generación, abogada en Miami, me contestó que no sería de cuchillos sino de muchas sogas. De modo que, si depende de gente como ella, la respuesta es no.
Faltaría contar los miembros de mi partido y los del suyo, pero algo me dice que es pelea de león contra mono amarrado, y que los monos los pongo yo. Ojalá el tiempo no me de jamás la razón.
La única libertad que no enroncha en Barataria.
Sunday, 13 February 2011
Antídoto
Ahora mismo, en algún lugar de la islita que Democracia no conoce, hay una muchacha preparando un cocktail molotov de buen rock para exorcizar la melcocha de mañana. Contra una O'Riordan en su punto no hay Neruda que valga, qué caray. ¡Ni mil Nerudas!
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