“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


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Sunday, 8 March 2015

Said woman, take it slow, and things will be just fine


8 de Marzo. Día de la Mujer. Así, en mayúsculas políticamente correctas. E inútiles. E hipócritas.

O un domingo cualquiera, de esos que las mujeres nos empeñamos en construir a fuerza de entrañas revueltas y un amor que nos toca porque sí, como un latigazo, para que siga funcionando el mundo que nos saca los ojos. Domingo para estrenar comic:




y para escuchar a Nina Simone, que además de ser para siempre mujer, talentosa y negra, era "the real thing".





ps. A estas portadas del comic le faltan los colores porque estos pillos se los robaron. Los originales pueden ser encontrados aquí.

Monday, 29 April 2013

Sin libros en sus estantes

Oslo se llena de gitanos.

 Son prietos y feos y se visten con trapos oscuros y estorban al pasar y meten sus manos sucias debajo de las narices de los paseantes y exigen más que piden y ocupan una vivienda tras otra y son desalojados una y mil veces y se asientan en los parques y lo ensucian todo y roban cuanto pueden y fingen paraplegias y tocan los violines más desafinados del mundo y miran con unos ojos negros que te preguntan en romaní cómo es que puedes tú, Juan Con Todo apresurado de latte humeante y iPhone activo,  no dolerte de su avieso destino.

La derecha pide que se prohíba mendigar de una buena vez. La izquierda desaprueba, ¿qué será entonces de los junkies? Y la demagogia, que no conoce partidos, sonríe.

Mientras tanto, sigue lloviendo, y yo he recordado a aquel menesteroso Vinajera de los cuentos de mi padre, que recorría el pueblo con una escudilla en una mano y en la otra un cucurucho de papel con la que amplificaba su letanía contradictoria:

"Advertimos que pedir no se puede. En nombre de la estrella, y del Cristo crucificado."






Friday, 20 August 2010

Come and hear the tambourine...

Bailan las gitanas,
míralas el rey;
la reina, con celos,
mándalas prender.
                 Cervantes.


Los gitanos. Lorca, pienso. Granada, el Guadalquivir. Cantos ancestrales y dolorosos. Mi abuela, en cuyo recuerdo eran sucios, trapaceros, ladrones, habilidosos. PushkinVictor Manuel y las gitanas tropicales a las que, según dicen, me parezco. Bob Dylan y su canto a una mujer analfabeta y sometida que  a la vez guardaba en su melena el misterio del mar. José Mercé. Panderetas, pies descalzos, faldas de loca con las que me gusta adornarme. Los gitanos....

Los gitanos. Sangre, pienso. Matrimonios pactados. Robo y mendicidad. Niños semianalfabetos. Mujeres rechonchas en la catedral de Sevilla, agresivas e insolentes, oliendo a sudor y romero, empujándose y empujando, en pugna por ganar la mano que no quiere ser leída. Acordeones disonantes en las calles de Oslo, tocados por paraplégicos de ocasión. Los gitanos...

El mandatario francés -la Galia es pródiga en enanos prepontentes- ordena su expulsión inmediata con una saña que recuerda la que imperó durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, cuando miles de gitanos instalados en Francia  fueron enviados a los campos de concentración. El mundo reacciona y es justo que lo haga pues las leyes, al menos en principio, han de ser aplicadas a todos por igual, y el pueblo romaní debe gozar de los mismos privilegios migratorios que el resto de los europeos.

Sin embargo, las migraciones ilegales de los gitanos son un problema en crecimiento. Quienes  vemos verano tras verano como se incrementa el delito en las ciudades invadidas lo sabemos. La expulsión de familias enteras es un espectáculo doloroso, pero tal vez sea necesario. Idealmente podrían regresar, instalarse con sus papeles en regla y comenzar una vida nueva lejos de las penurias que los asolan, pero tomando en cuenta su disposición natural y la distribución económica y demográfica de los países en los que pretenden asentarse es un pensamiento casi utópico.

Ojalá puedan algún día vivir a su aire, en paz con ellos mismos y con el resto del mundo. Mientras tanto, se acerca el inverno...


                                              Foto: Harry Hoppe