“But Paris was a very old city and we were young and nothing was simple there, not even poverty, nor sudden money, nor the moonlight, nor right and wrong nor the breathing of someone who lay beside you in the moonlight.”

E. Hemingway.
"París era una fiesta"


Friday, 30 September 2011

Pa la gente del solar

I'm talking about THIS, gents.

Y después de esto, una habichuelita bien gisá y un aguacatón como un melón...

Big motherfucker

Hace unas horas, cuando salía de hacer la compra, vi a un perrito diminuto, de esos que ciertas rubias llevan en la cartera, echarle una bronca de lujo a un Gran Danés. El perrazo miraba al chiquito con desdén, y yo pensé en el enano de la venta y en Chester y Spike,  pero con la misma me vino a la mente esta canción, y aquella fábula de Esopo sobre el águila y el escarabajo, que tenía por moraleja que no hay enemigo pequeño.

Nunca se sabe, perrazo, nunca se sabe.

La Pelle

Me he ido de compras, y resulta que de la semana pasada a acá se han puesto de moda los pantalones de cuero, superceñidos y con una pieza de un material rústico pero elástico a los lados. "Los pantalones de cuero son los nuevos jeans" decían los cartelones a todo color.

Y yo, aprovechando que estiran lo suficiente como para acomodarse a mis entradas y salientes, voy en esa. Va y me pongo de suerte y llega otro quiste y bajo aún más de peso -humor negro, no se asusten- y me puedo comprar el resto del disfraz y ser Axla, El Terror de los Guajiros.

Thursday, 29 September 2011

El narrador de cuentos

-Hey, storyteller! -dijo la martiana, pensando en Jim Henson, uno de sus, y mis, héroes.Otro que merece ser loado, porque si bien Herminio Alemedros nos narró los cuentos más bonitos del mundo, éste señor le dió vida a leyendas olvidadas de una manera más que mágica.

Ese viejo narrador, ese perro cínico y cobarde, también me huelen a infancia.

Entre bambalinas

Hoy voy a comenzar la biografía de Ingrid Betancourt -gracias a mi marido, que sabe mis gustos y saca libros en la biblioteca sin consultarme pero dando en el clavo. Creo que es una lectura que va a llenarme de ambivalencias y sentimientos encontrados, pero igual pienso irle de cabeza, como manda el Rey.

Urgente

Lo voy a decir bajito, pero lo voy a decir: la que no se haya meneado nunca con esta canción, a la luz de un par de velitas y con media botella entre pecho y espalda, no sabe lo que es la vida.

Yudas

Hace un par de días dije que tenía que ponerme filtro, y hoy lo he comprobado: he buscado "rabona" y "houdini" en las imágenes de Google y me ha salido cualquier tipo de miembros y músculos que tienen que ver con la clave lo mismo que yo con Valentina Tereskova.

Este mundo no es para la gente de espíritu sensible, como yo.




Abracadabra

-!Cuidado, que no eres Houdini! -me han gritado al verme intentando cortar la etiqueta de la tanga por detrás de la espalda, a tientas y con las tijeras equivocadas.

Ni a mago puede uno aspirar en este mundo.

El regreso del cuento

Para Ofelia, con la esperanza de que esta vez se quede. Recuerda el cuento, y las tijeritas.

La Gallinita Rabona vivía en su casita al pie de una montaña.

Al otro lado de la montaña vivía una zorra vieja y mala, que se creía muy lista.
Vivía con su madre en una cueva oscura, que las dos zorras habían cavado entre
las rocas y bajo las raíces de los árboles.

Todas las mañanas al levantarse, decía la zorra:
—Esa Gallinita Rabona debe de estar muy sabrosa.
Y todo el día se lo pasaba pensando en cómo podría cazarla.
Por la noche se dormía y soñaba que se comía a la hermosa Gallinita Rabona.

Una mañana se levantó muy temprano, cogió un gran saco y le dijo a su madre:
—Hoy voy a traer a la Gallinita Rabona. Prepara la olla grande, que esta noche
tendremos una sabrosa cena.
Andando, andando, llegó a la casa de la Gallinita Rabona, pero la gallina había idopor leña y estaba la casa sola.
Entró la zorra por la ventana y se escondió debajo de la cama, pero se le veía el
hocico negro.
Se quiso esconder debajo de la mesa, pero se le veía la cola larga y pelona.
Por fin se escondió detrás de la puerta.

Cuando volvió la Gallinita Rabona, abrió la puerta y se encontró con la zorra.
¡Ay, mi madre, qué susto!
Dejó caer los palitos de leña que traía y, de un salto, se encaramó en una de las
vigas del techo.

—¡Baja! —gritó la zorra.
—No, no bajaré hasta que te vayas.
—¿Que no bajas? Ahora verás.
Y la zorra empezó a dar vueltas de prisa, de prisa, como si fuese un trompo. Y la
cola parecía un ventilador.

La zorra
giraba y giraba.
La cola
Zumbaba y zumbaba.

La cola, la cola
sucia y despeinada,
el hocico negro,
los dientes de nácar,
las patas bailando
arremolinadas.

La cola, la cola,
la cola pelada,
silba que te zumba,
zumba que te baila.

¡Pobre Gallinita Rabona! De ver a la zorra se mareó y cayó al suelo aturdida.
La zorra la metió en el saco y se fue corriendo, muy contenta, con su saco al
hombro.
Por el camino, la Gallinita Rabona lloraba de miedo dentro del saco, pero tuvo una idea feliz.

Buscó unas tijeritas que llevaba en el bolsillo, abrió con mucho cuidado un agujero en el saco y salió por allí. Después metió una piedra grande para que la zorra no se diera cuenta de que no estaba.

La gallinita volvió corriendo a su casa y la zorra siguió su camino.
Cuando llegó a la cueva, mamá zorra la esperaba a la puerta.
—¿Está la olla preparada? —dijo la zorra.
—Sí, ya está hirviendo el agua —respondió la madre.
—Pues destápala, que allá voy.

Se acercó a la olla, desató el saco y dejó caer lapiedra. ¡Pum!...
 ¡Qué susto! Saltó el agua hirviendo y les cayó encima a mamá zorra y a la hija.
Y las dos tuvieron que estar en cama muchos días para curarse las quemaduras, y se les cayó el pelo, que daba lástima.

Desde entonces ya no pensó más la zorra en cazar a la Gallinita Rabona.

Herminio Almendros, un verdadero reparador de sueños.

Wednesday, 28 September 2011

Si me pides el pescao...

Tengo al pescadero allá abajo con el carro repleto de truchas, salmones, bacalaos, macarelas, cangrejos, anguilas, camarones, pulpos y por ahí para allá cualquier cosa que camine, repte o aleteé en el mar océano. !Compra ahora, que mañana se acabó!