«Yo soy el rey», dijo el rey. El mar rugió una respuesta. «Entiendo», dijo el rey y se quedó callado y pensativo. «Entiendo», murmuró. Después, escuchó largamente el ruido.

Heinz Janisch, "Le roi et la mer"

Sunday, 24 May 2015

Pregunte por quien pregunte, dime: ¿a ti qué se te importa?

Una sabe que es domingo cuando prepara langostinos metida en la camiseta de Curco Vain con la que durmió y que no tuvo alma para quitarse aún despues del amor y de la ducha porque estaba tibiecita y él parecía triste, con la copa de tinto a medio llenar y empapapada del espíritu de Nitza, que no soporta a Jim Morrison pero en cambio ama a Lorca, mientras llueve afuera.

Friday, 22 May 2015

Una de cal

"Todo se arregla, Margot: a lo único que uno no se puede meter en la vida es a pájaro, a viejo o a protestante", decía también mi abuelito, y llevaba más razón que diez filósofos de barba puntiaguda.

Soluciones:

-los huertos urbanos
-los gatos
-las canciones de Sinatra
-Hemingway
-el humor de Samuel Feijóo
-las películas de Manuel Ferrara
-las curitas para el talón

Añádasele a cualquiera de los puntos arriba mencionados cubitos de hielo, un buen chorro de añejo y una ramita de hierba buena, y compruébese el maravilloso resultado, que ha de ser, invariablemente, una vida propia y ligerita, de esas que hacen que la gente lo incluya a uno en sus oraciones al angel de la guarda. En serio, prueben y verán. 

Plagas

"La falta de marido y el tifus son los grandes azotes de la humanidad, Margot", decía siempre mi abuelo, y llevaba más razón que diez filósofos con sus pantalones a rayas. 

Recuerdo que a finales de los noventa aparecieron unos tarecos llamados Tamagotchi, que eran una especie de ordenador en miniatura dentro del cual "vivía" un bicho electrónico al que había que alimentar, bañar, vestir, arrullar y acariciar según el momento, so pena de que comenzara a pitar como un endemoniado. Y recuerdo lo horrorizada que me quedé la primera vez que los ví, y lo feliz que me sentí de no tener hijos que me sacaran los ojos para que les comprara uno de aquellos artefactos veniales; habría tenido a Tisífone sentada a mi puerta.

Ahora, viendo tamagotchies de carne y hueso, gente que llora, grita y patalea reclamando atención constante, ya no me parecen tan odiosos aquellos artefactos, que al menos tenían la decencia de ser de pilas, y estaban a un latón de basura del olvido. 

Thursday, 21 May 2015

Guayatoleando en el Valhalla

Esta va para la Maga, porque esas medias horas de risas valen media docena de lunas nuevas: Cheitana, usted y yo vamos a conquistar vikinglandia a base de melenas morenas y sonrisas pícaras, y yo no puedo esperar.




Dieter Meyers Inst.

Sobre el banco, vestida sólo con una blusa que mi abuela habría aprobado con toda su alma por su primor viejo y su utilidad  -perfecta para ir a los almuerzos de la Logia. Y a misa, los domingos. Y a las entrevistas en la oficina de intereses, la próxima vez que toque ir a Uestpalmbichi- balanceo las piernas y hago un recuento de los tarecos que me rodean. Pinzas, frascos de gel, desinfectantes para las manos, guantes de goma, un bisturí nuevecito, ideal para que mi papá le saque punta a mis lápices, algodones, probetas, sábanas de nylon.

Todo es tan nuevo, tan flamante, tan limpito que no parecería que duele, y esa amabilidad engañosa hace que me revuelva sobre mi misma. Al menos allá en la Islita las cosas están claras: nadie que vea aquellos trapos verdes, aquellas jeringas de posguerra y aquellos esmaltes carcomidos puede dudar de su situación, y está bien que así sea: ¿a qué pasar por agua algo tan simple como la tortura?

En esas estoy cuando entra él, con su plato ovalado repleto de horrores que sobresalen. La pinza, sobre todo, me rompe el labio, que durante la espera había estado apenas mallugado. 

"Ahora sí", digo. "Comienza "Una hora con Mengele". 

Él salta dentro de su piel. "¡Mengele! Mengele, ja! Una amiga dice que tendría que poner un retrato suyo sobre el escritorio, así la gente sabe a qué atenerse..."

"Me parece una buena idea", he dicho, recostándome y encomendándome a las lámparas de luz fría. "Yo sé dónde puedes comprar un marco adecuado." 

Él responde con su risa hecha de susurros. Horas más tarde, gracias al vino y a los analgésicos, yo también me río: the only way down from the gallows is to swing, y los dos lo sabemos.







Monday, 18 May 2015

Funk de lunes posfluvial


Loin des hommes

Lo más rico no es que la película salga de la mano derecha y roja de mi amado Nicolasito, ni que el protagonista sea Viggo Mortensen, que se sienta a la derecha roja de mi retorcidito corazón. Lo más rico es que una buena amiga haya visto la noticia, y haya pensado en mí, y me lo haya contado -yo ya lo sabía, pero como si no, que de lo bueno se puede ser inocente-.
Eso me reafirma en la convicción de que el Espíritu Santo hace muecas sólo para hacerme sonreír.





Friday, 15 May 2015

Time is an ocean, but it ends at the shore

Tendrían que ser embotellables, los días en que son son dependientes y frágiles y al mismo tiempo, ligeros como pompas de jabón, como besos al aire, y van de aquí para allá con pecas en la nariz y dientes nuevos, y preguntan por qué los persigue la luna, o si las flores lloran, o quién recoge las hojas que caen de los árboles en otoño. Pasan tan rápido, esos días...