Libro, gato, vino, moño. Ese es el orden, Sancho.

Tuesday, 17 June 2014

Devil and the deep blue sea behind me

Cuando era una niña (y nótese que no espero un "¿eras?" que me pase desapercibido primero y luego me haga sonreír, y nótese que me duele en la boca que así sea), me gustaban las caracolas. Podía pasarme horas mirando sus tenues tonos rosa y malva y tocando con los dedos su interior pulido, pero sobre todo escuchando el mar que les susurraba dentro. Me parecían objetos místicos, bellos, duros y delicados al mismo tiempo. Creo que quería ser una caracola, o al menos vivir dentro de una de ellas.

Ahora me siguen pareciendo bellas, y me las sigo poniendo al oído para escucharles el mar, pero ya he aprendido; lo hago con la misma sensación de tristeza con que uno mira las viejas casas que conoció de niño, en las que a lo mejor jugó y lloró y se sintió perdido o seguro, y que ahora están vacías. Si se presta atención aún se escuchan ecos de orgasmos o peleas, y pasos apresurados sobre losas ajedrezadas, pero al final son sólo eso, el esqueleto sonoro de lo que fue la vida. 

                                                                  ***
Afuera sigue siendo martes, y no lluevo.

Reincidencias sin lluvia


Wednesday, 4 June 2014

De los otros demonios

"Mientras tanto" dijo Abrenuncio, "tóquenle música, llenen la casa de flores, hagan cantar los pájaros, llévenla a  ver los atardeceres en el mar, denle todo lo que pueda hacerla feliz." Se despidió con un voleo del sombrero en el aire y la frase latina de rigor. Pero esta vez la tradujo en honor del marqués:"No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad".

O la lluvia, Gabo. Porque cuando una mujer despierta en mitad de la noche y descubre que afuera se está deshaciendo el mundo en un aguacero asesino de gorriones, y sólo puede tener conciencia de esto pues el resto es un amasijo de sábanas y pezones y pelo y páginas a medio estrujar entre muslos, y existe por y para esa lluvia y para nada más excepto quizás un gato lúdico que la mira muy fijo, no le queda a las penas más remedio que esperar a que salga el sol.

Thursday, 29 May 2014

Cómprelo usted, señorito

Ella tiene un nombre que huele a jazz y a pastel de manzanas, y todas sus cartas marcadas. Viene con un ramito de violetas y nomeolvides y me lo da silenciosa, pero por el puente de ojos aceitunados a ojos pardos pasa el entendimiento arrastrando su siglo de luces.

Dentro de unos años, esta intuición de Piscis doble que ahora es sieteañera se volverá redonda e implacable, y será su mejor arma y su mayor desgracia. Puedo verla ya, haciendo silencio para que los otros cuenten cosas que ella ya sabe; comprendiendo por qué rompen los niños el juguete que más les gusta, y luego lloran; curándose las heridas con agua de mar para que duela el remedio. La veo siendo la estrella más luminosa en el cielo de álguien que no sabe de constelaciones, y la veo encandilando al resto del mundo con esa misma luz que roza y que quema. 

Su suerte está echada, sí, pero no abierta de piernas. Eso queda para las otras.

Tuesday, 27 May 2014

Mr. Sandman, bring me a dream

Algunos necesitan, para ser felices, un caldero rebosante de oro al final del arcoiris. A mí me basta con un vestido verde y una noche de Mayo olorosa a lilas, con las pelusas de diente de león sobre el pelo, con la sonrisa que aún me duele en la boca y con este hombre de pelo revuelto, barba salpimentada y ojos melancólicos que me suelta en maripositas doradas con su dicción perfecta y suave, su ironía risueña, su corazón y su solapa, sus anécdotas, su lengua de leer, hecha a mi medida, su modo tierno de contestar "You're very welcome", cuando le agradecí estos años de amor.

Tú eres mi caldero, Neil Gaiman, Morfeo, príncipe de los sueños y de las historias. Y eres el oro, y el arcoiris.



Thursday, 22 May 2014

John, I'm only dancing

—El tal Paul McCartney se está muriendo—ha dicho Mariana casualmente, mientras se ponía una copa. 
—No es cierto— he ripostado inmediatamente. Hemos leído la misma noticia, y no puedo creeer que esta infeliz tergiverse las cosas de manera tan descarada.—Ha cancelado un concierto porque está enfermo, pero enfermarse no es morirse. Es de muy mal corazón andar matando a un pobre así no más, por tener algo que decir, oye.
—Pero tú quieres que se muera porque lo odias.
—¿De dónde sacas eso, desgraciada?— he preguntado indignada, y ella se me ha quedado mirando como miran las madres a los hijos muy bobos.
—¿Qué hubo por fin de lo de la cicatriz rozando el Monte de Venus?—pregunta al fin, y es aquí que me llevo su copa y salgo a darme un baño de luna. Es demasiado Mayo aún para tanta lucidez, Juanito.

Tuesday, 13 May 2014

Un caballo llamado Tristeza

Es curioso ver cómo la vida avanza en círculos. Hace un siglo habían espectáculos que mostraban criaturas deformes y raras, para alborozo de la gente sádica y tristemente normal. Enanos, gigantes, hotentotes, albinos, raquíticos, gemelos, policéfalos, hisurtos, todo valía, porque todo vale cuando el corazón no alcanza.

También ahora hay fenómenos, y espectáculos para lucirlos, con la diferencia de que ya se ha perdido la sana costumbre de ser abiertamente malévolo y señalar con el dedo mientras se aguanta uno el estómago para que no estalle de risa. Ahora nos disfrazamos de altruistas antes de reirnos bajito, y aplaudimos y cantamos loas a estos tiempos políticamente correctos, civilizados, sexualmente equitativos, despiadados pero conscientes de serlo y trabajando en base a mejoras, en que una criatura con cuerpo de sílfide, nombre de peluquera de barrio y barba de pirata nos masturba el morbo. 

Lo próximo serán las ejecuciones públicas. Ejecuciones de reos bien alimentados y psiquícamente preparados para la muerte, claro, de esos que se van pataleando despacio, sin estertores audibles y sin ponerse feos, para no asustar a los niños.

Saturday, 3 May 2014

El mar perdiendo fe

Desde hace meses se me muere la gente que me esculpió la vida. Teresita, el Santi, Paco, el Gabo...y me falta uno en el dedo corazón para terminar una mano derecha de desgracias. Tengo miedo. 

Friday, 18 April 2014

Para Gabito, ya casi

Para la mortaja de hoy necesito:

un piano triste
andares de venada
un campo de amapolas
peces de oro
un amante antropófago
gardenias ardiendo
una cruz de ceniza
una garra de gavilan pollero
una hojarasca
un rastro de sangre en la nieve
un bailongo de negros
una cabellera que no conozca cizallas
un letrero que diga esta cuca es suya.

Pero no será  negra. Nos vamos  de punta en blanco, Gabo, como se van los ángeles y las sábanas, con el trueno de las cuatro, en el tren amarillo que va de Macondo a la eternidad.