"The time has come," the Walrus said,
"To talk of many things:
Of shoes--and ships--and sealing-wax--
Of cabbages--and kings--
And why the sea is boiling hot--
And whether pigs have wings."

Lewis Carroll, "Alice in Wonderland"


"Oh, you dirty, pretty, little dolly you!"

Him


Libro, gato, vino, moño. Ese es el orden, Sancho.



Thursday, 18 December 2014

Todo

 
 

En los dientes, la mañana, y la noche en el pellejo

El iluminojodedor que le enseñó a Obama a decir "¡No es fácil!" tendría que insinuarle lo fantástico que sería inaugurar en Cuba, con sucursal en Miami, una embotelladora de Palmacristi, porque con el empacho que los discursos de ayer han provocado a uno y otro lado del mar, se hace realmente necesario.

All I want for Christmas...

es necesitar cada vez menos; reencontrar la sencillez o seguir siendo capaz de crearla a mi paso, y que me dure, y que no la devore el tiempo, como pasa siempre con las cosas simples. Y me  da igual si es en Misvær, o en Manzanillo, o allá, en Michigan, siempre que huela a mar y a flores de varía. Regresar a la inocencia.





Wednesday, 17 December 2014

Papá, oye

A la espera del parto de los montes o de las voces del enano de la feria, feliz además por la liberación del viejito, que cualquier jaula vacía es buena, y en honor del viejo Lázaro, Mariana descorcha y pide salud y misericordia: ojalá que no haya que lamentar chinos muertos por taponazos.
Ekua, papá, ekua.





Update: ahora mismo, en Miami, han de sobrar los que almuercen su propio hígado; mientras, en la islita y fuera de ella, otros celebramos al mulatísimo y a su luz larga. ¡Enhorabuena, carajo!


Otravida, otravez

“Ana Iris once asked me if I loved him and I told her about the lights in my old home in the capital, how they flickered and you never knew if they would go out or not. You put down your things and you waited and couldn't do anything really until the lights decided. This, I told her, is how I feel.”

 Y hay un momento, tan temprano en la mañana que ni siquiera los cuervos han despertado a derechas, en que tienes en la boca el sabor abrasante del café de la sierra, y pegada a la piel la seda del kimono, y en el oído el ronroneo del radio y en la esquina de los ojos las estrellas de adviento en las ventanas del vecindario, suaves y blancas, y entre las piernas un gato cincuentón, y en las manos un puñado de historias cortas que te acarician las neuronas con el cinto, y piensas que momentos así tendrían que poder comprarse en el kiosko de la esquina, junto con un piropo del polaco y el diario de este día, hace cien años, pero no hace falta porque es gratis, completamente gratis, como un pinchazo o un grano o la luna, y es entonces que sonríes.


Tuesday, 16 December 2014

Nailed across the door of the bedrooms of my dreams


Well the day begins
You don't want to live
'Cause you can't believe
In the one you're with
'Cause you know her tricks
And you know her past
When she makes a face
You just have to laugh
And you feel like such a know-it-all
When you only want just a tiny girl
And you hope she'll sing.


So you turn around
Toward the tiny girls
Who have got no tricks
Who have got no past
Yea that's what you think
And you hope she'll sing...


La Remington vuela y canta, como una navaja contra una barba de acero. En sueños, hoy, te perseguirá el teclear: es el precio de besar a un hada.






Sunday, 14 December 2014

La razón que no vale

Según el diario, en Inglaterra acaba de ver la luz una ley que prohíbe a la industria del porno escenas que representen la sana costumbre del facesitting, so pena de multas asfixiantes, pun intended. Y por supuesto, más tardó la ley en aprobarse que la turba en reunirse frente al Parlamento para reclamar su derecho a ser sofocada cómo y cuando le de su realísima gana.

Estas son las noticias, y esto es el mundo, Mora. Ahora dime: a aquellos domingos de ignorancia dorada, de padrinos y arroz con pollo, de comedia silente y balances en el portal, de nardos y galán de noche, ¿por dónde se regresa?




Friday, 12 December 2014

Ven, misumisu...

Y ya no tengo aquellos ojitos de Santa Lucía que me colgaba mi abuela, pero si de amuletos se trata, un poeta y un gato negro que enfrenta al Diablo han de bastar.




Thursday, 11 December 2014

Hemingbird

Y una sabe desde la primer página que va a imitar a Hemingway  -lo sabe sin leerlo en el fondo de la taza o en el trazo de la mano; lo sabe como sabe que un amor se va a bolina cuando hay puntos suspensivos, o que a veces no se hace el camino solo, aunque se aparente; lo sabe porque sí, de la misma manera certera e inevitable en que las ratas saben que el barco hace agua; lo sabe y ya- pero lee, porque su papá le enseñó que un libro se lee hasta la última página, así como se vive la vida hasta el último día, aunque sólo sea para decir "qué mierda de libro" o "qué mierda de vida", al cerrar.

Lee y sabe que el escritor ha hecho un viaje de muchas horas, con sus pantalones  kaki y su camisa de mangas cortas, y que ha hecho un turismo oficial e inofensivo entre mulatas y tiburones, y que ha regresado ahíto de daiquiríes desangelados, con la naríz enrojecida por el sol negrero del trópicoy listo  como  nunca antes para crear, y que esa es la génesis de estas mujeres que no parecen putas pero lo son, aunque les falte edad y desgarro y canallada y literatura, y de estos bohemios cincuentones que beben tragos dulces en algún bar de Bergen, convencidos de ser personajes.

Y termina el libro, y anuncia que "qué mierda, por Dios..." y lo cierra, satisfecha de sí misma, triunfante casi, como el tipo que regresa a sus casa y agita frente a su mujer el diagnóstico fatal: "¿Ves? ¡Te dije que me estaba muriendo!"