Libro, gato, vino, moño. Ese es el orden, Sancho.

Thursday, 28 August 2014

Jazz me, please

Y es eso, exactamente, eso y no otra cosa es lo que ocurre si te levantas desnuda en la madrugada, justo cuando comienza a nevar, y te parece que has atravesado el ropero, o cuando usas medias de seda, ligeramente rosa, que insisten en no rodarse y que se adhieren a tus muslos como si hubieran nacido ahí, o cuando ves una colección de mariposas doradas y pardas, o cuando entras a una cocina verde con ventanas francesas, o cuando retoña la mejorana en el tiesto, o cuando tu melena se enrolla en un puño, o cuando suena Louis Armstrong y huele a miel y a manzanas, o cuando entras a una librería diminuta y atestada, o cuando te sientes valiente porque acabas de crecer veinte centímetros de tacón, o cuando a alguien que conoces le gusta mucho Chagall, o cuando tienes una constelación de lunares. Eso, y no otra cosa.

Thursday, 21 August 2014

Y no dejes que te mate

"Mi niña, el sentido común es el menos común de los sentidos", solía decirme Arnaldo, un buen amigo de mi tía, noble y sabio y tierno, con el pelo siempre encaracolado sobre la nuca y una sonrisa beatífica. Y luego me contaba, otra vez, sus planes de irse a vivir a La Habana con su hijo Arnaldito, guitarrista insigne, a quién al parecer Leo Brower, después de escucharlo tocar, había prometido una beca. 

La última vez que ví a Arnaldo, estaba enfermo; mi tía y yo fuimos a visitarlo y le llevamos sopa y algunas medicinas. Él mismo abrió la puerta, envuelto en una cobija, feliz de vernos. De camino a la salita pasamos por dos cuartos sin puertas; de uno de ellos salía música, y yo no pude evitar mirar: allí estaba Arnaldito, pálido y desgreñado, completamente desnudo, sentado en un orinal, tocando su guitarra. 

"Estamos esperando noticias de Leo", me dijo su padre, risueño bajo las ojeras. "En cualquier momento llama y nos vamos."



Monday, 18 August 2014

Desamor se escribe sin filtro


—...— digo, y trato de sonreír aunque me duela la boca, porque está cayendo la tarde sobre el mar de esta ciudad de árboles lisiados, sobre esta ciudad sin pájaros, sobre esta ciudad de calles selenitas, sobre esta ciudad recalentada por soles negreros, sobre esta ciudad oscura, sobre esta ciudad arruinada, sobre esta ciudad de posguerra, sobre esta ciudad de mierda que amo y en la que fui feliz.

Búscate otro maestro, Margarita.


Tuesday, 12 August 2014

Amagos

El borracho llega e increpa a la lluvia. "¡Te lo he dado todo, cojones! ¡Todo! Y ahora te vas, y yo voy a tirarme aquí y a morirme, porque ya no puedo más." Pero antes de morirse tiene una duda, y la suelta. "Chica, ¿tú siempre fuiste tan puta?"

Cuba, Julio.

Tuesday, 17 June 2014

Devil and the deep blue sea behind me

Cuando era una niña (y nótese que no espero un "¿eras?" que me pase desapercibido primero y luego me haga sonreír, y nótese que me duele en la boca que así sea), me gustaban las caracolas. Podía pasarme horas mirando sus tenues tonos rosa y malva y tocando con los dedos su interior pulido, pero sobre todo escuchando el mar que les susurraba dentro. Me parecían objetos místicos, bellos, duros y delicados al mismo tiempo. Creo que quería ser una caracola, o al menos vivir dentro de una de ellas.

Ahora me siguen pareciendo bellas, y me las sigo poniendo al oído para escucharles el mar, pero ya he aprendido; lo hago con la misma sensación de tristeza con que uno mira las viejas casas que conoció de niño, en las que a lo mejor jugó y lloró y se sintió perdido o seguro, y que ahora están vacías. Si se presta atención aún se escuchan ecos de orgasmos o peleas, y pasos apresurados sobre losas ajedrezadas, pero al final son sólo eso, el esqueleto sonoro de lo que fue la vida. 

                                                                  ***
Afuera sigue siendo martes, y no lluevo.

Reincidencias sin lluvia


Wednesday, 4 June 2014

De los otros demonios

"Mientras tanto" dijo Abrenuncio, "tóquenle música, llenen la casa de flores, hagan cantar los pájaros, llévenla a  ver los atardeceres en el mar, denle todo lo que pueda hacerla feliz." Se despidió con un voleo del sombrero en el aire y la frase latina de rigor. Pero esta vez la tradujo en honor del marqués:"No hay medicina que cure lo que no cura la felicidad".

O la lluvia, Gabo. Porque cuando una mujer despierta en mitad de la noche y descubre que afuera se está deshaciendo el mundo en un aguacero asesino de gorriones, y sólo puede tener conciencia de esto pues el resto es un amasijo de sábanas y pezones y pelo y páginas a medio estrujar entre muslos, y existe por y para esa lluvia y para nada más excepto quizás un gato lúdico que la mira muy fijo, no le queda a las penas más remedio que esperar a que salga el sol.

Thursday, 29 May 2014

Cómprelo usted, señorito

Ella tiene un nombre que huele a jazz y a pastel de manzanas, y todas sus cartas marcadas. Viene con un ramito de violetas y nomeolvides y me lo da silenciosa, pero por el puente de ojos aceitunados a ojos pardos pasa el entendimiento arrastrando su siglo de luces.

Dentro de unos años, esta intuición de Piscis doble que ahora es sieteañera se volverá redonda e implacable, y será su mejor arma y su mayor desgracia. Puedo verla ya, haciendo silencio para que los otros cuenten cosas que ella ya sabe; comprendiendo por qué rompen los niños el juguete que más les gusta, y luego lloran; curándose las heridas con agua de mar para que duela el remedio. La veo siendo la estrella más luminosa en el cielo de álguien que no sabe de constelaciones, y la veo encandilando al resto del mundo con esa misma luz que roza y que quema. 

Su suerte está echada, sí, pero no abierta de piernas. Eso queda para las otras.

Tuesday, 27 May 2014

Mr. Sandman, bring me a dream

Algunos necesitan, para ser felices, un caldero rebosante de oro al final del arcoiris. A mí me basta con un vestido verde y una noche de Mayo olorosa a lilas, con las pelusas de diente de león sobre el pelo, con la sonrisa que aún me duele en la boca y con este hombre de pelo revuelto, barba salpimentada y ojos melancólicos que me suelta en maripositas doradas con su dicción perfecta y suave, su ironía risueña, su corazón y su solapa, sus anécdotas, su lengua de leer, hecha a mi medida, su modo tierno de contestar "You're very welcome", cuando le agradecí estos años de amor.

Tú eres mi caldero, Neil Gaiman, Morfeo, príncipe de los sueños y de las historias. Y eres el oro, y el arcoiris.