Si yo pudiera meterme en un bolsillo la niebla, las hojas secas en la calle, el sabor del vino rojo, la atmósfera de un bar diminuto y delicioso en una esquina, el ruido de los tranvías cuya luz te da en los ojos al pasar, el calor y la tristeza en la voz del trovador, las frases sueltas del hombre del sobretodo negro sentado a mi espalda en el bar cuando se le cantó al desamor, la alegría de poder corear, yo también, en esta lengua extraña y suave, un estribillo que pide que te quedes sólo una hora más. Si pudiera...
