Se llama Aliaa, y a esta hora está temiendo por su vida en algún lugar de Egipto.
Los islamistas la odian por haberse desnudado para clamar que se respeten sus derechos en una sociedad machista, racista, sexista y violenta.
Los seculares la atacan con furia igual, aduciendo que su desnudez reafirma a los islamistas y les asegura votos.
Todos la llaman puta, desvergonzada, loca.
Yo me pregunto si Aliaa, en medio del caos, se detiene de vez en cuando y sonríe al pensar en cuanto miedo puede desatar, en esos hombres grandes y fuertes, su cuerpo de niña libre.
